El precio del barril de petróleo rebotó y alcanzó su precio más alto de las últimas jornadas, tras una caída que lo llevó a perforar el piso de los 80 dólares en medio de una tensa calma entre Estados Unidos e Irán. En las últimas horas, se acordó la reapertura del estrecho de Ormuz para Omán, pero no para norteamerica, lo que generó el efecto rebote.
En los contratos futuros para octubre, el Brent cotiza por encima de los 82 dólares, lo que representa una suba de 2 dólares, un 2,5%, respecto del cierra anterior. En tanto, el WTI, de referencia para norteamérica tiene un comportamiento similar y se vende a 77 dólares en los mercados.
El coflicto
Irán anunció que alcanzó un acuerdo con Omán para establecer una nueva ruta de navegación en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más estratégicos del mundo para el comercio de petróleo. Sin embargo, Teherán advirtió que la reapertura plena del paso dependerá de las decisiones que adopte Estados Unidos en las próximas semanas.
El entendimiento con Omán contempla una reorganización temporal del tránsito marítimo, con un esquema que distribuiría la navegación entre aguas iraníes y omaníes mientras continúan las tareas de seguridad y desminado en la zona. El acuerdo aún se encuentra en su etapa final de revisión y redacción.

Pese al avance diplomático, las autoridades iraníes remarcaron que la reanudación del tráfico normal por Ormuz no será automática. Según Teherán, la decisión dependerá de que Washington reduzca la presión militar en la región y avance en otros puntos considerados clave por el gobierno iraní, entre ellos el alivio de sanciones y el cese de las operaciones navales que considera hostiles.
El estrecho de Ormuz concentra alrededor del 20% del comercio mundial de petróleo y una parte significativa de las exportaciones de gas natural licuado (GNL), por lo que cualquier interrupción de su actividad tiene impacto inmediato sobre los mercados energéticos y los precios internacionales del crudo.
En este contexto, la posibilidad de una reapertura representa una señal positiva para el mercado, aunque la incertidumbre geopolítica continúa siendo elevada. La falta de un entendimiento directo entre Irán y Estados Unidos mantiene en suspenso la normalización del tránsito por una de las rutas energéticas más importantes del planeta.







