Las proyecciones de crecimiento en la producción de Vaca Muerta son muy optimistas, con niveles de actividad altos, obras de infraestructura en movimiento y proyectos en carrera, sin embargo hay una variables que tiene en vilo a la industria: el valor del barril de petróleo, que en lo que va de 2025 pasó de los 80 dólares en enero, a su piso de 60 en abril para estabilizarse en 66 en los últimos meses, lo que representa una perdida del valor de casi el 20%.
El precio no lo definen las operadoras, tampoco los gobiernos sino que dependen del mercado mundial y la oferta y la demanda, pero no es ajeno a cuestiones geopolíticas, cuyo impacto es importante. Un actor central es la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP+), que regula la producción de crudo y por ende influye en el valor.
Este domingo, los representante del organismo mantuvieron un encuentro en el que, por primera vez desde abril, decidió aumentar las cuotas de producción de petróleo, que pondrá más presión bajista sobre los precios mundiales del hidrocarburo. El nuevo acuerdo entrará en vigencia a partir del 1 de octubre con 137.000 barriles diarios extras.
Si bien el aumento es simbólico con sólo 60.000 barriles diarios porque solo Arabia Saudita, Irak y Emiratos Árabes Unidos estarían en condiciones de producir más, dado que los demás oaís se encuentran al tope de sus posibilidades, se especula que la decisión de la OPEP+ es un elemento psicológico al sector más que una estrategia comercial con el objetivo de disuadir a los competidores de acelerar sus planes por temor a una mayor caída en los precios.
En agosto, un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE) alertó sobre la caída de la demanda, que sumada a un aumento de la oferta pondría más presión al golpeado precio del barril. Ahora el riesgo de una saturación del mercado revive los fantasmas sobre los valores y en Vaca Muerta se enciende las alarmas. Si bien Horacio Marín, CEO y presidente de YPF, dijo que la cuenca neuquina es rentable a 45 dólares el barril, lo cierto es que si el precio baja, las estrategias y expectativas cambian.
Qué decidió la OPEP+
La OPEP+ decidió ampliar la producción a partir del 1 de octubre en 137.000 barriles diarios, con Rusia y Arabia Saudí incrementando en 42.000 barriles más al día cada uno, mientras que Irak lo hará en 17 mil, Emiratos Árabes Unidos en 12 mil y Kuwait 11 mil. El resto de los integrantes del organismo lo hará con cuotas residuales.
Si bien la apertura del organismo fue gradual, incluso más lenta de los esperado, el impacto de las medidas podrían impactar de manera directa en el precio del barril, pero el gran foco estará puesto en la respuesta de Estados Unidos, uno de los grandes productores del mundo y uno de los jugadores más importantes del sector.

Desde la consultora, Rystad Energy pronosticaron que el aumento tiene menos que ver con los volúmenes y más con una señal o golpe de escena. "La OPEP+ está priorizando la cuota de mercado incluso si eso implica arriesgar precios más bajos”, explicaron en referencia al déficit que el propio organismo reconoce para 2025 e incluso para 2026.
En total, se espera que se produzcan 43,45 millones de barriles diarios en los últimos meses del año, según la OPEP+, que podría caer a 43,1 en 2026. La volatilidad parece ser la normal y los valores no están garantizado, lo que generará incertidumbre en otros mercados, como el no convencional y Vaca Muerta, que marchar a base de récords, con su mayor nivel de producción de crudo (811.000 barriles diarios) desde 1999 y espera alcanzar los 858.000 barriles diarios.
Los precios de futuros marcan que el Brent estará en torno a los 67 dólares, un nivel similar al actual, pero un 17% menos que a principios de año. El exceso de oferta, con los incrementos que definió la OPEP+, las posibles sanciones de bloques regionales a algunos de los países productores (Unión Europea a Rusia), e incluso escaladas bélicas podrían hacer saltar o derrumbarse los valores.
El desafío de Vaca Muerta: exportar a precios bajos
Vaca Muerta se posicionó como un motor del crecimiento económico del país. Sus planes para convertirse en un exportador de energía de relevancia global demandan inversiones millonarias, especialmente en infraestructura.
Las operadoras como YPF, Pan American Energy (PAE) y sus asociadas comprometieron fondos para la construcción de oleoductos, gasoductos y proyectos de GNL. Estas inversiones son clave para monetizar la producción del yacimiento y garantizar su desarrollo a gran escala en el largo plazo.
El temor es que la velocidad de estas inversiones se ralentice con un precio internacional del petróleo a la baja. Un superávit global pone en duda la rentabilidad de los proyectos en Vaca Muerta, ya que un barril más barato afecta de forma directa los ingresos de las operadoras.







