El oleoducto más grande de la historia argentina está en la recta final. El proyecto Vaca Muerta Oil Sur superó el 70% de avance en sus obras y ya tiene una fecha concreta para su primera exportación de crudo: entre fines de 2026 y comienzos de 2027, los primeros buques cargarán petróleo en la terminal marítima de Punta Colorada, en la costa rionegrina, y lo llevarán a los mercados internacionales.
Maia Goldin, gerenta de Estrategia de YPF, lo confirmó ante la Comisión de Energía y Combustibles de la Cámara de Diputados con una frase que resume el estado del proyecto: "Tiene un grado de avance de más del 70%. Es un proyecto que tiene varias compañías detrás, fue un trabajo muy arduo de coordinación entre múltiples empresas y, sin lugar a dudas, es un ejemplo de una sinergia super exitosa dentro de la industria".
Escala por etapas
El VMOS no arranca a plena capacidad. Las exportaciones iniciales apuntan a los 180.000 barriles diarios, un volumen que irá escalando en la medida en que la infraestructura terrestre, los tanques de almacenamiento y la terminal offshore completen sus etapas de comisionamiento. Para el tercer trimestre de 2027, la capacidad proyectada trepa a 550.000 barriles diarios, y en 2028 llegaría a los 700.000.
Esa progresión no es arbitraria. El sistema fue diseñado para crecer al mismo ritmo que la producción de Vaca Muerta, que en junio cerró con el récord histórico de etapas de fractura y avanza hacia el millón de barriles diarios. El VMOS y la cuenca se necesitan mutuamente: sin el oleoducto, la producción topa con el límite de transporte que Oldelval acaba de parchear con su repotenciación de 25 millones de dólares.

El consorcio detrás de la obra
Los 3.000 millones de dólares de inversión que demanda el VMOS están distribuidos entre ocho compañías: YPF, Vista, Pan American Energy, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol. Que ocho operadoras con intereses y culturas corporativas distintas hayan coordinado una obra de esta escala sin que el proyecto se destrabe es, en sí mismo, un dato de la madurez que alcanzó el sector en Vaca Muerta.
El proyecto conecta la cabecera en Allen, con la terminal marítima de Punta Colorada a través de 437 kilómetros de ducto. En el camino, seis tanques de almacenamiento de alta capacidad y una terminal offshore con monoboyas anclan el sistema en la costa atlántica rionegrina. El tramo submarino, que el buque Seminole está instalando en el fondo del Golfo San Matías, es el eslabón final que une el continente con los puntos de carga de los buques.
Lo que viene después del primer barril
La primera exportación desde Punta Colorada marcará un antes y un después en la historia energética argentina, pero Goldin fue clara sobre el horizonte que abre el VMOS a largo plazo. Hacia 2030, el proyecto podría generar ingresos de divisas por 15.000 millones de dólares anuales, con potencial de superar los 20.000 millones en los años siguientes. Para poner esas cifras en perspectiva, el complejo sojero, históricamente el mayor generador de divisas del país, exportó alrededor de 20.000 millones de dólares en sus mejores años.
El contexto en que llega esta confirmación no es menor. Este martes 28 de julio, Kristalina Georgieva visitó Vaca Muerta y recorrió Loma Campana junto a Marín y el ministro Caputo. Que la directora del FMI haya elegido la cuenca como parada obligada de su agenda argentina es una señal sobre el lugar que el sector energético ocupa en la discusión macroeconómica del país. El VMOS, con más del 70% construido y su primera exportación a la vuelta de la esquina, es la razón más concreta de que esa señal tenga sentido.







