Junio dejó una señal difícil de leer de otra manera: la actividad de Vaca Muerta no está esperando a que el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) entre en operación para acelerar, sino que ya se está posicionando para llegar con inventario propio cuando eso ocurra. Las etapas de fractura y la cantidad de pozos iniciados volaron, pusieron la vara más alta y esperan al 2027 con todo listo para llenar los caños.
Durante el sexto mes del año se registraron 2.760 etapas de fractura, a las que se suman 54 etapas tight, para un total de 2.814 operaciones no convencionales el mayor nivel de actividad registrado desde el inicio de su desarrollo en 2013. El salto no es menor en ninguna de las tres lecturas posibles: el ritmo de actividad creció casi un 10% respecto de mayo y un 40% frente al mismo mes de 2025, superando el techo previo que tenía marzo de este año.
En el primer semestre ya se acumulan 14.958 etapas, con una proyección de la Fundación Contactos Energéticos —que elabora el informe mensual el country manager de NCS Multistage, Luciano Fucello— de que 2026 cierre con un total acumulado de 28.000 etapas de fractura.
La lectura de fondo: preparando el terreno para VMOS
Lo relevante de junio no es solo el número de fracturas, sino la lectura conjunta con el ritmo de perforación. La cantidad de pozos iniciados también tocó un nivel excepcional el mes pasado, el mensaje que envía la industria es más ambicioso que una simple reacción a un Brent que se sostuvo firme en los últimos meses: los operadores parecen estar acelerando el desarrollo para llegar preparados a la próxima gran ampliación de capacidad de evacuación, el oleoducto VMOS, cuya entrada en operación está prevista para el primer trimestre de 2027.

"El crecimiento simultáneo de perforación y completaciones sugiere que los operadores están acelerando el desarrollo para llegar preparados a la próxima gran ampliación de capacidad de evacuación: el oleoducto VMOS, cuya entrada en operación está prevista para el Q1 de 2027", publicó Ernesto Díaz, Senior Vice President, Latin America en Rystad Energy.
La lógica detrás de ese movimiento tiene tres patas. Más pozos iniciados hoy significan más inventario de desarrollo y producción futura. Más etapas de fractura reflejan una mayor capacidad efectiva para convertir ese inventario en barriles. Y la combinación de ambas variables sugiere que la industria está alineando su calendario de actividad con el momento en que VMOS habilite una nueva escala de exportación.

El desafío, entonces, ya no pasa solo por perforar más. Pasa por coordinar capital, infraestructura, servicios y ejecución para que el incremento de capacidad de transporte encuentre, en 2027, una oferta de crudo lista para aprovecharlo. La señal de junio —con sus salvedades, incluida la capacidad ociosa que todavía convive con el récord— es que Vaca Muerta no está esperando a que llegue esa fecha: ya se está preparando para llegar con más producción cuando la nueva infraestructura entre en funcionamiento.
La otra cara: capacidad ociosa en plena marca histórica
El contraste del mes lo pone un dato que conviene no perder de vista: pese al récord, cuatro sets de fractura permanecieron sin actividad durante junio. Es la discusión de fondo que atraviesa a la cuenca hace más de un año —la intermitencia operativa y la sincronización entre el ritmo de perforación y la capacidad de fractura instalada— y que sigue sin resolverse del todo incluso en un mes de máxima actividad.







