Más allá del crudo y el gas natural, la formación no convencional encierra valiosos líquidos de gas natural (LGN), como etano, propano y butano, cuya demanda global impulsa inversiones en infraestructura. La producción de estos derivados de alto valor agregado se encamina a duplicar sus volúmenes de exportación, consolidando una nueva veta de ingresos para el país.
Vaca Muerta se destaca no solo por su producción de petróleo y gas, sino también por una veta de valor menos conocida pero de creciente importancia: sus subproductos del gas natural. Estos líquidos, denominados Líquidos de Gas Natural (LGN), se preparan para una expansión significativa. Proyecciones indican que las exportaciones de estos derivados estratégicos duplicarán sus volúmenes para el año 2026, abriendo un capítulo fundamental en la diversificación de las exportaciones energéticas argentinas.
La relevancia de estos subproductos reside en su doble utilidad. Por un lado, resultan indispensables para acondicionar el gas natural y permitir su comercialización para el consumo tal como lo conocemos. Por otro, los líquidos extraídos poseen un alto valor de mercado a nivel global, lo que los convierte en una fuente de ingresos adicional de gran peso para la economía del país. A medida que la producción de gas en Vaca Muerta crece, también lo hace la proporción de estos valiosos líquidos, intensificando la necesidad y la rentabilidad de su procesamiento y exportación.
Infraestructura clave para el procesamiento y la exportación
Argentina cuenta con una planta ubicada en Bahía Blanca que cumple una función central, encargándose de la fracción de estos líquidos para su posterior comercialización. Allí se separan el etano, el propano, el butano y la gasolina natural, cada uno con destinos y mercados específicos. La capacidad de procesamiento de esta planta resulta fundamental para liberar el potencial exportador de los LGN.
En los últimos años, se realizaron inversiones considerables, que rondan los 400 millones de dólares, destinadas a expandir la capacidad de esta infraestructura. Un nuevo tren de fraccionamiento, cuya puesta en marcha se prevé para principios de 2026, aumentará la producción hasta en un 50%. Este desarrollo responde directamente a los crecientes volúmenes de gas que provienen de Vaca Muerta, cuya composición presenta una mayor proporción de estos líquidos, haciendo que la inversión en su procesamiento sea una estrategia clave para maximizar el valor de cada metro cúbico extraído.
Destinos y la demanda global de LGN
Los mercados para estos subproductos de Vaca Muerta se extienden tanto a nivel local como internacional. El etano, por ejemplo, encuentra un destino en el mercado doméstico, utilizándose para la producción de polietileno, un insumo clave para diversas industrias. El propano y el butano, componentes fundamentales del Gas Licuado de Petróleo (GLP), se distribuyen tanto a mercados locales, abasteciendo garrafas y redes domiciliarias, como a mercados internacionales, donde su demanda se mantiene firme. En el caso de la gasolina natural, su destino es enteramente la exportación, ya que no encuentra un uso significativo en el mercado interno.
Actualmente, aproximadamente la mitad de las ventas de LGN corresponden a exportaciones. Con la entrada en operación de la nueva infraestructura y el incremento proyectado de la producción, se espera que este porcentaje de exportación crezca significativamente. La demanda internacional de propano, butano y gasolina natural sostiene un atractivo panorama para el incremento de ventas externas, lo que, a precios actuales, podría representar un aumento del 50% en los ingresos por exportación de estos productos.
El desarrollo y la exportación de los subproductos del gas natural representan una estrategia de alto impacto económico para Argentina. Estos derivados agregan un valor considerable a la producción de Vaca Muerta, permitiendo una mayor diversificación de las exportaciones y una generación de divisas más robusta que la que se obtendría solo con la venta de crudo y gas. La capacidad de procesar y exportar estos líquidos transforma la composición de la canasta exportadora energética del país, añadiendo productos de mayor refinamiento y demanda específica.







