Catorce jóvenes de Vista Alegre y otras localidades de la región recibieron esta semana el certificado que los habilita a dar el primer paso dentro de la industria hidrocarburífera de Vaca Muerta. El Secretario General del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Marcelo Rucci, encabezó el acto de cierre de un programa de formación intensiva que combinó capacitación técnica, talleres de habilidades laborales y una fuerte impronta en cultura de seguridad.
El encuentro se realizó en la sede de la Mutual de Petroleros Privados, con la presencia de integrantes de la Comisión Directiva del gremio, representantes de la Mutual MEOPP y de la obra social OSPEPRI. También estuvo presente Gaspar Melia, fundador y CEO de Latitud 45, la empresa de servicios de pumping que impulsó el programa junto al Sindicato.
La capacitación tuvo una duración de ocho semanas, con 35 horas de formación distribuidas entre talleres de habilidades laborales y siete jornadas de inducción técnica. Entre los contenidos, los participantes incorporaron nociones sobre operación de equipos de cementación, manejo de líneas de alta y baja presión, conducción de unidades pesadas, prácticas operativas y prevención de riesgos: el combo de saberes básicos que hoy exige cualquier puesto de entrada en los yacimientos de Vaca Muerta.
"Ninguna producción vale una vida"
Rucci puso el eje del discurso en un punto que el gremio viene remarcando de forma sostenida: la seguridad como condición no negociable para el ingreso de mano de obra joven a la actividad. "Para nosotros lo más importante es que el compañero que sale de su casa para ir a trabajar vuelva sano a su hogar. La seguridad está por encima de cualquier objetivo productivo y no se negocia", afirmó.
El dirigente fue más allá y defendió la autoridad de cualquier trabajador para frenar una tarea si detecta una condición insegura, más allá de la presión productiva del momento. "No importa cuánto apuro exista ni cuál sea la necesidad operativa. Si hay un riesgo, el trabajador tiene que poder parar la tarea. Ninguna producción vale una vida", enfatizó.

Rucci también celebró la creciente incorporación de mujeres a la actividad, y planteó que las oportunidades laborales deben definirse por capacidad, compromiso y voluntad de superación, "sin distinciones de género".
Un programa que busca continuidad
Desde Latitud 45, Gaspar Melia explicó que el programa nació como respuesta a una demanda concreta: la falta de personal capacitado frente al ritmo de crecimiento de la actividad en la cuenca. Para la empresa, formar jóvenes de las propias comunidades donde opera la industria no es solo una política de responsabilidad social, sino también una forma de asegurarse el recambio de mano de obra calificada que Vaca Muerta necesita para sostener su expansión.

La experiencia de Vista Alegre no queda como un hecho aislado. El Sindicato de Petróleo y Gas Privado avanza en la puesta en marcha de su propio Centro de Capacitación, pensado para formar trabajadores en las distintas especialidades petroleras con la seguridad como eje central de la currícula.
"La industria necesita trabajadores cada vez más preparados. Desde nuestra organización queremos que los jóvenes de la región tengan las herramientas necesarias para acceder a esas oportunidades, crecer y construir su futuro dentro de la actividad", concluyó Rucci.







