La reciente alianza entre Telecentro y Starlink, el servicio de Internet satelital de SpaceX, no solo redefine el panorama de la conectividad en Argentina, sino que abre un abanico de beneficios directos para regiones estratégicas como Vaca Muerta y otras zonas remotas del país. Esta combinación de redes terrestres de fibra óptica y la constelación de satélites de órbita baja (LEO) de Starlink busca superar las barreras geográficas y de infraestructura, llevando internet de alta calidad a donde la tecnología tradicional no logra llegar.
La conectividad satelital evolucionó rápidamente en Argentina, transformándose en una herramienta tangible para el despliegue territorial. Este avance es crucial para sectores como el energético, donde la demanda de conectividad robusta en ubicaciones aisladas resulta constante.
La decisión de Telecentro de adoptar un modelo de conectividad híbrida refleja una estrategia que apunta a la flexibilidad operativa. Esta aproximación permite adaptar la infraestructura de conectividad (terrestre o satelital) según las necesidades específicas de cada cliente o región. Desde la operadora de TV afirmaron que la alianza les permite expandirse a lugares donde antes el modelo de negocio no resultaba viable. En el contexto de Vaca Muerta, esto implica llevar soluciones integrales a locaciones de baja densidad poblacional o con desafíos geográficos, como yacimientos y campamentos remotos.
La capacidad de la conectividad satelital para funcionar con paneles solares y sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS) asegura la continuidad de servicios críticos, incluso durante cortes de energía o emergencias. Esta característica resulta vital en zonas rurales, campos productivos, obras remotas y puestos sanitarios que carecen de infraestructura convencional. En estos entornos, la conectividad ininterrumpida puede marcar una diferencia crucial, por ejemplo, en la gestión de operaciones petroleras o en la atención de emergencias médicas.
La estandarización de la calidad del servicio, similar a la fibra, busca garantizar una experiencia de usuario consistente, sin importar la tecnología de conexión.
Crecimiento exponencial y costos accesibles impulsan la adopción
El avance de esta estrategia se ve respaldado por un contexto técnico cada vez más propicio. En solo un año, las conexiones satelitales en Argentina experimentaron un crecimiento exponencial. Este crecimiento se atribuye a la proliferación de más de 200 satélites LEO sobrevolando el país, ofreciendo una capacidad operativa de 6 terabits por segundo. Además, la infraestructura terrestre también crece significativamente, pasando de un solo gateway inactivo en 2023 a más de diez nodos operativos o en construcción, lo que fortalece la red general.
La barrera de los costos disminuyó drásticamente. Actualmente, una antena Starlink tiene un precio comparable al de un teléfono móvil de gama media, y la suscripción mensual se asemeja a la de un plan de telefonía móvil. Esta accesibilidad impulsó la aparición de operadores locales como revendedores y aceleró la adopción en sectores clave como la agroindustria, la minería, la logística y la conectividad comunitaria, todos ellos vitales para el desarrollo y la operación en Vaca Muerta.
Durante un encuentro sobre conectividad, desde la firma señalaron que la tecnología satelital no es un sustituto, sino un complemento. Explicó que no es una tecnología que viene a reemplazar a otra, sino a resolver parte de la problemática que hoy no puede cubrirse ni con fibra ni con redes móviles. La instalación de torres o el tendido de red en zonas de baja densidad, como vastas áreas de Vaca Muerta, a menudo implican costos prohibitivos, mientras que el satélite ofrece cobertura inmediata sin la necesidad de obras civiles o nodos intermedios.







