En la quinta edición de Conectando Vaca Muerta, un evento que se está convirtiendo en un referente del sector energético neuquino como puente entre protagonistas del sector, se trazó un diagnóstico optimista pero con advertencias claras: la infraestructura de evacuación es hoy el principal cuello de botella de la formación.
Neuquén ya no es la provincia que era una década atrás. Lo que era una participación del 22% en la producción petrolera nacional se transformó en un dominio casi absoluto: hoy la provincia aporta el 70% del petróleo y del gas de todo el país, con el 95% de ese gas proveniente de yacimientos no convencionales. El salto es histórico, y Vaca Muerta es su motor.
Así lo señaló Mauricio Ferraris, director provincial de Economía de Hidrocarburos, durante su exposición en el encuentro empresarial que reunió a los principales actores de la industria y su cadena de valor. El panel de Coyuntura y Perspectivas contó también con la participación de Daniel González, secretario de la Federación de Cámaras del Sector Energético de Neuquén (Fecene).
El dato más resonante de la jornada lo aportó el propio Ferraris: la provincia espera cerrar 2026 con un récord histórico de 12.000 millones de dólares en inversiones. La cifra refleja la confianza del sector privado en Vaca Muerta, impulsada también por el marco que abrió la Ley de Bases, orientada a maximizar la renta de los recursos con foco en los mercados externos.
El 40% del petróleo neuquino ya se exporta, un indicador que —según Ferraris— tuvo un desarrollo continuo y consolida a la provincia como jugador de peso en el mercado energético internacional.
Gas y GNL: oportunidad con exigencias
El gas natural es el otro gran capítulo. La transición hacia un perfil exportador en este segmento requiere infraestructura específica —plantas de licuefacción de GNL— y, sobre todo, costos competitivos. "En GNL la competencia es muy grande a nivel internacional, hay que tener costos bajos para poder insertarse", advirtió Ferraris, marcando que la oportunidad existe pero no es automática.

Entre los proyectos con mayor potencial, el funcionario mencionó el desarrollo de gas seco para GNL y los proyectos con líquidos asociados, que permiten exportar también butano y propano, diversificando los flujos de ingresos.
El cuello de botella que frena el crecimiento
Con toda la euforia de las cifras, el encuentro también tuvo lugar para las alertas. La capacidad de evacuación es hoy el principal límite operativo de Vaca Muerta. "Lo que hoy marca el ritmo de Vaca Muerta es la capacidad de evacuación. Si no tenemos cómo sacar el gas, no vamos a poder hacer más pozos", remarcó Ferraris. La estacionalidad agrava el problema: en verano sobra gas y algunos pozos deben cerrarse; en invierno, la demanda absorbe toda la producción posible.
Sin inversión en infraestructura de transporte y procesamiento, el techo productivo llegará antes de lo esperado.
Ferraris puso en valor también el rol del interior neuquino. Rincón de los Sauces fue señalada como "una gran oportunidad", mientras que Plaza Huincul y Cutral Co mantienen su relevancia histórica en la actividad hidrocarburífera, potenciadas ahora por proyectos vinculados al gas con líquidos asociados.
Uno de los puntos menos frecuentes en el debate público pero que Ferraris puso sobre la mesa: la necesidad de pensar desde ahora en el ciclo de vida completo de los pozos. "Todos estos pozos que se están haciendo se van a tener que abandonar, y ese es un tema que se debe abordar desde ahora", sostuvo.







