Cuando el primer barril de petróleo salga de Vaca Muerta rumbo a los mercados internacionales, en marzo de 2027, habrá recorrido un camino que pocos conocen en detalle. Los 437 kilómetros de oleoducto terrestre desde Allen hasta Punta Colorada son la parte visible del VMOS. Lo que viene después, bajo el agua del Golfo San Matías, es el tramo que hace posible que todo el sistema funcione.
El gobierno de Río Negro viene acompañando con inspecciones permanentes la etapa de construcción del ducto offshore, verificando la calidad constructiva y ambiental de cada soldadura antes de que el sistema entre en operación. Ese seguimiento técnico es también una oportunidad para explicar, con precisión, cómo va a funcionar una infraestructura que la mayoría de los argentinos va a escuchar mencionar durante décadas.
De Allen al mar: el recorrido completo
El VMOS puede pensarse como un único recorrido continuo que arranca en Allen, en la barda norte de la ciudad rionegrina, y termina varios kilómetros mar adentro frente a Punta Colorada. En Allen está una de las estaciones de bombeo centrales del sistema. Desde ahí, el petróleo es impulsado a través del oleoducto hasta la terminal costera. El trayecto terrestre demora aproximadamente 48 horas.
Cuando llega a la costa, la cañería no sale a superficie sino que continúa enterrada bajo la playa y el fondo marino a través de una técnica llamada Perforación Horizontal Dirigida. El método permite instalar la tubería por debajo del lecho sin abrir una zanja sobre la superficie, preservando la integridad de la costa. La cañería emerge bajo el agua recién a unos 700 o 750 metros de la orilla, donde comienza el tramo propiamente offshore.
Cómo se instala un oleoducto en el fondo del mar
Desde ese punto, la cañería se extiende otros siete kilómetros hacia adentro del Golfo hasta llegar a las estructuras de conexión con las monoboyas. Esa extensión se instala desde el buque Seminole, una embarcación especializada en tendido de tuberías submarinas que opera en el Golfo San Matías desde hace semanas.

El proceso funciona así: sobre la cubierta del buque se van uniendo por soldadura sucesivos tramos de cañería de 38 pulgadas, que tienen además un revestimiento especial de hormigón para darles peso y protección mecánica una vez apoyados sobre el lecho marino. Mientras el buque avanza lentamente sobre la traza, la tubería desciende de manera progresiva hasta posarse en el fondo. La geometría que genera ese descenso entre la embarcación y el fondo marino describe una curva suave similar a una letra S, razón por la cual la técnica se conoce internacionalmente como S-lay.
Es sobre las soldaduras de ese proceso donde se concentra gran parte del control técnico que ejerce la provincia. Los inspectores verifican los procedimientos utilizados, la calificación de cada soldador, el registro de cada unión y los ensayos no destructivos que comprueban la calidad de los trabajos. Cada unión que falla esa inspección no avanza.
Las estructuras que conectan con los buques
Al final del ducto submarino hay dos estructuras conocidas como PLEM, por sus siglas en inglés. Son los nodos de distribución y control del flujo antes de que el petróleo continúe hacia los puntos de carga. Desde los PLEM, el crudo asciende a través de tuberías y mangueras hasta llegar a las monoboyas, que son los puntos de conexión final entre el oleoducto y los buques.
Las monoboyas flotan en superficie, pero no derivan: están sujetas al fondo marino mediante cadenas y anclas de gran tamaño cuya instalación ya fue completada semanas atrás en el Golfo San Matías. Cuando un petrolero llega para cargar, se amarra a la monoboya y recibe el crudo a través de un sistema de mangueras flotantes que conecta la estructura con las bodegas del buque.
El diseño tiene una característica que no es menor en un golfo con vientos y corrientes variables: permite que el buque gire libremente alrededor del punto de amarre y se oriente de manera natural según las condiciones del mar en cada momento, lo que contribuye a mantener condiciones operativas estables durante toda la operación de carga.
La última pieza antes de la primera exportación
El VMOS superó el 70% de avance en sus obras y tiene prevista la primera exportación de crudo para marzo de 2027. El sistema offshore que se está construyendo ahora en el Golfo San Matías es el último eslabón de una cadena que empezó en los yacimientos de Vaca Muerta y que, cuando esté completa, conectará el petróleo patagónico con los mercados internacionales de manera directa y a escala industrial.







