Pampa Energía presentó sus resultados del primer trimestre de 2026 y los números superaron lo que el mercado esperaba. Ingresos de 573 millones de dólares, un EBITDA ajustado de 325 millones y Rincón de Aranda consolidándose como el activo más dinámico de la compañía. La respuesta de Wall Street fue, paradójicamente, una caída en el precio de la acción.
Los ingresos del trimestre representan un salto del 38% respecto al mismo período del año pasado y se ubicaron levemente por encima de las proyecciones de consenso de 569 millones de dólares según Bloomberg. El EBITDA ajustado de 325 millones fue 16% superior al consenso del mercado, impulsado principalmente por la expansión sostenida en Rincón de Aranda y mayores ventas de gas. La rentabilidad operativa creció un 48% interanual, uno de los saltos más significativos en la historia reciente de la compañía.
Rincón de Aranda, el corazón que late más fuerte
El bloque neuquino que Pampa desarrolla en Vaca Muerta sigue siendo el principal motor de crecimiento. Al cierre del trimestre, la producción de crudo en Rincón de Aranda superó los 24.000 barriles diarios, y el próximo objetivo es llegar a 28.000 hacia mitad de año. Gustavo Mariani, CEO de la compañía, fue preciso sobre lo que viene: "Durante 2026, vamos a invertir 770 millones de dólares, acumulando más de 1.500 millones hasta alcanzar un plateau de producción de 45.000 barriles diarios”.
La cifra no es menor. El bloque representa, según la propia compañía, la mayor inversión de desarrollo en un único proyecto en la historia de Pampa. El plan total del bloque, que incluye nuevos pozos e infraestructura asociada, está encuadrado bajo el RIGI con una inversión estimada en 4.500 millones de dólares, solicitud que la compañía presentó en marzo.
El gas también tiró
El segmento gasífero aportó su cuota de crecimiento. La producción alcanzó 13,8 millones de metros cúbicos diarios, un avance del 17% interanual, con las áreas El Mangrullo y Sierra Chata concentrando el 88% del total. Las ventas de gas llegaron a casi 14 millones de metros cúbicos diarios, también con una suba del 17% respecto al año anterior.
A eso se sumó un dato estratégico que trasciende el trimestre: la empresa fue adjudicada con 3,2 millones de metros cúbicos diarios en la expansión del Gasoducto Perito Moreno por 35 años, lo que equivale al 27% del nuevo transporte hacia Buenos Aires previsto para 2027. En un mercado donde la capacidad de transporte de gas es uno de los cuellos de botella estructurales, asegurarse ese cupo por tres décadas y media es una ventaja competitiva de largo plazo que los números del trimestre todavía no reflejan.
Generación eléctrica y el efecto regulatorio
El segmento de generación también contribuyó al resultado, con un EBITDA de 144 millones de dólares, un 11% más que el año anterior. La mejora se explica por el nuevo esquema regulatorio que favorece a las centrales más eficientes e integradas con producción propia de gas, exactamente el perfil que tiene Pampa con sus ciclos combinados.
La deuda bajo control
Al 31 de marzo, el endeudamiento financiero de Pampa bajo normas internacionales de contabilidad alcanzó 1.880 millones de dólares, en línea con el cierre de 2025. Durante el trimestre la compañía canceló préstamos bancarios por 23 millones. El 97% de la deuda bruta corresponde a instrumentos emitidos en el mercado de capitales, con una vida promedio de 7,6 años. La compañía cumple con todos los covenants fijados en sus endeudamientos.
Por qué bajó la acción si todo fue tan bien
La paradoja tiene una explicación técnica más que fundamental. Los mercados financieros reaccionan no solo a los números sino a la distancia entre esos números y lo que ya estaba descontado en el precio. Cuando una acción viene subiendo con fuerza anticipando buenos resultados, incluso superar las estimaciones puede no ser suficiente para sostener el rally. A eso se suma el contexto global: el conflicto en Medio Oriente generó alta volatilidad en los precios del crudo y esa incertidumbre presiona a todas las empresas del sector independientemente de sus balances individuales.
Lo que los números de hoy confirman es que el modelo de Pampa funciona: más gas, más petróleo, márgenes en expansión y un plan de inversión que apunta a duplicar la producción de crudo en los próximos dos años. Wall Street tendrá tiempo de procesar eso.







