La saturación del corredor petrolero neuquino no es solo un problema logístico sino un problema de seguridad: el año pasado, tras una sucesión de siniestros que no se detuvo, la provincia tuvo que declarar la emergencia vial e implementar restricciones horarias con refuerzo de los operativos de control. Ese contexto es el que empuja al gobierno de Rolando Figueroa y a once operadoras a cerrar un nuevo acuerdo de financiamiento para obras viales en la cuenca, esta vez por unos 300 millones de dólares.
Las empresas que integran el convenio son YPF, Chevron, Pampa Energía, Pan American Energy, Phoenix Global Resources, Pluspetrol, Shell, Total Austral, Vista Energy, Geopark y Harbour Energy. Las dos últimas son caras nuevas respecto del fideicomiso anterior, el que financió el bypass de Añelo. Según fuentes del gobierno provincial, la negociación avanzó bastante y solo resta firmar el documento final, algo que se estima ocurrirá en alrededor de un mes.
Un mecanismo distinto al del bypass
El primer esquema que Neuquén implementó con las petroleras para financiar infraestructura vial fue el fideicomiso del bypass de Añelo, cuya primera etapa la provincia completó con fondos propios y cuyos 51 kilómetros restantes están siendo ejecutados por la UTE Luis Losi SA y Rovella Carranza SA con financiamiento privado. Esa obra ya arrancó, aunque todavía no tiene fecha de finalización confirmada.
El nuevo convenio opera con una lógica diferente. Los aportes de las operadoras no ingresarán a través de un fideicomiso sino que serán considerados anticipos de regalías y canon extraordinario de producción, con la posibilidad de sumar una eventual contribución por peajes. Las obras, en este caso, quedarán en manos de la provincia y no de las empresas, y el repago se hará en función de los ingresos incrementales que Neuquén proyecta percibir entre 2029 y 2030, cuando la producción de la cuenca alcance el plateau esperado.

El punto que todavía se está definiendo entre las partes es el plazo de repago y el costo financiero que implicará ese adelanto de regalías. Una vez cerrado ese número, el acuerdo marco firmado entre las empresas y el gobierno neuquino será enviado a la Legislatura para su ratificación.
Las cuatro rutas del nuevo paquete vial
El convenio incluye intervenciones sobre cuatro rutas provinciales que estructuran el tránsito hacia los principales bloques de la cuenca. La primera en iniciarse será la pavimentación de la Ruta 8 desde el empalme con la Ruta 6 hasta el Camino de la Tortuga, un tramo que, sumado al que la provincia ya está ejecutando con fondos propios sobre la Ruta 6 desde Rincón de los Sauces hasta esa intersección, permitirá conectar Neuquén capital con Rincón de los Sauces íntegramente por pavimento sin pasar por Añelo.
El segundo tramo es la pavimentación y repavimentación de la Ruta 51 (Mari Menuco), entre el empalme con la Ruta 8 y el empalme con la Ruta 17. El tercero es la repavimentación de la Ruta 8 entre el empalme con la Ruta 51 y el empalme con la Ruta 7. El cuarto y último es la repavimentación de la Ruta 7 en el segmento comprendido entre el límite con Río Negro y el empalme con la Ruta 8.

El trasfondo del acuerdo
El problema vial de Vaca Muerta tiene una dimensión económica concreta. Las demoras generadas por el mal estado de los caminos y el volumen de tránsito pesado que soportan esas rutas representan pérdidas para las operadoras que se miden en tiempo no productivo, desgaste de equipos y costos logísticos adicionales. Añelo recibe alrededor de 20.000 vehículos por día, una parte significativa de los cuales corresponde al transporte de arena y cargas pesadas para la industria.
Las obras que se financiarán con este segundo acuerdo son las que Figueroa identificó como necesarias para que Vaca Muerta pueda llegar al plateau de producción proyectado hacia 2030. Sin infraestructura vial que acompañe el crecimiento de la actividad, los cuellos de botella en las rutas pueden convertirse en un límite operativo tan real como cualquier restricción geológica o regulatoria.







