Mientras Vaca Muerta arroja récords de producción y en agosto estuvo muy cerca de un hito histórico: la cantidad de barriles de 1998, el mejor año desde que Argentina tiene registro en su producción de hidrocarburos, en los sótanos y márgenes de la cuenca la realidad es otra. La caída del precio de barril de petróleo, los costos crecientes, un dólar que no ofrece garantías y presupuestos empresariales que no dan abasto.
En ese contexto, todos los eslabones de la cadena de valor comienza a sentir el impacto, las operadoras no pueden garantizar sus planes de inversión y las pymes sienten el ahogo automáticamente. Así lo hicieron saber Total y CEIPA, la primera pidió estabilidad para garantizar la confianza de inversiones, mientras que la cámara de industrial de Añelo alertó por la caída en la factura y la alta capacidad ociosa.
Un informe de Reuters adelantó la situación que atraviesa Vaca Muerta y reveló que la actividad se "desaceleró drásticamente debido a la caída de los precios internacionales del petróleo y el aumento de los costos internos, un revés que podría complicar la agenda económica y política". Si bien la cuenca neuquina produce el 74% de gas y petróleo del país, solo están en desarrollo el 8% y para mantener los niveles de producción de agosto, que fueron los mejores desde 1998, es necesario la actividad constante, drill, baby driil, diría Trump. Sin eso, los planes exportadores se caen.
El horizonte es que Vaca Muerta sea la segunda turbina de la economía nacional con 30 mil millones de dólares en 2030, algo que podría ser mucho más si el GNL se hace realidad, pero con un barril de petróleo Brente en caída, más cerca de los 60 dólares que de los 70 y que en 2026 estará más cerca de los 50, las expectativas empiezan a mermar, como las etapas de fractura que en julio y septiembre arrojaron los números más bajos del semestre, si bien ya sumaron todas las punciones de 2024, es índice muestra que ya no se perfora todo lo que se puede.
Hay un punto que une a toda la industria y son los costos. Lo dijo Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, lo confirmó Daniel González, secretario coordinador de Energía y Minería, la producción de Argentina es entre un 35% y un 40% más cara que en la Cuenca Pérmica de EE. UU., el único espejo que tiene Vaca Muerta en cuanto a producción convencional. "Los actores más eficientes sobrevivirán", agregó el funcionario, mientras las empresas ven como sus presupuestos de inversión se deshacen por la inflación en dólares.
"Es importante que tengamos estabilidad y previsibilidad para el futuro, y que podamos seguir levantando los controles cambiarios para que empresas como la nuestra puedan seguir no sólo invirtiendo sino también distribuyendo dividendos", dijo Sergio Mengoni, CEO de TotalEnergies en Argentina, a los periodistas en una conferencia en septiembre.
En un contexto que genera alguna incertidumbres, las empresas internacionales se desprendieron de sus activos y fueron las nacionales las que salieron en su rescate, lo que redujo los presupuestos para otras inversiones. Esto llevó a la reducción de algunos sectores de la actividad, con impacto en los eslabones más débiles de la cadena de valor.
Fue la Cámara Empresarial Industria Petrolera y Afines de Neuquén (CEIPA) la que puso en evidencia esta situación a través de un comunicado en el que alertó de los problemas de las PyMEs. “Se vive un escenario económico asfixiante, con caída sostenida de la actividad, presión fiscal desmedida y falta de respuestas concretas del Estado y de las empresas operadoras. Muchas empresas están hoy al borde del colapso”, manifestaron.
Esta voz de alerta tiene correlato a los que señalan los empresarios del sector, que sufren por cortes en la cadena de pago, flujos de caja que comienza a ser cada vez más graves y contratos que caen. Un relevamiento interno de las pequeñas industria muestra una merma del 50% en la facturación y una capacidad ociosa del 50% entre las 180 empresas asociadas.







