La guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán generó una crisis energética sin precedentes en la historia reciente del mundo, con una escalada de los precios del petróleo y el gas, bloqueos logísticos, riesgo de desabastecimiento y el fantasma de una inflación global con recesión que trajo al presente la situación de los años '70, cuando hubo dos impactos: uno en 1973 y otro en 1979, que cambiaron el mapa geopolítico y dieron inicio a nuevos movimientos sociales y culturales.
El resumen de lo ocurrido hace casi cinco décadas atrás podría ser que un simple barril de petróleo generó el surgimiento del punk, un sonido musical novedoso crudo, con letras de protestas, lleno de ira y que se convirtió en una respuesta cultural a una situación económica. La realidad actual muestra un escenario con similitudes en su génesis, pero sin certezas del desenlace.
En los '70 y desde el 28 de febrero de 2026 el mundo entró en crisis energética. "Tenemos una infraestructura basada en el petróleo que lleva 120 años en funcionamiento. Nuestras vidas enteras dependen de ella y se nos va a acabar antes de encontrar un sustituto", dice Billy Bob Thornton en la serie Landman, donde interpreta a Tommy Norris, el responsable de toda la operación de una empresa de hidrocarburos en Houston, la meca del shale. Si la materia prima fundamental del planeta está en problemas, el problema es total.
Desde el comienzo de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán el precio del crudo subió más de un 50%, tocó los 120 dólares, un techo que alcanzaba desde la pandemia y flota por encima de los 100 USD desde hace semanas, mientras los mensajes de Donald Trump no encuentra un receptor para poner fin al conflicto. La situación del gas es similar y, para completar el menú, la logística está colapsando por el bloqueo iraní al Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 25% de los hidrocarburos de la Tierra. La situación es compleja y sin rumbo, pero no es novedosa.
En 1973 el mundo se paralizó. Todo comenzó el 23 de agosto con una reunión secreta de los países árabes para acordar nuevas condiciones de comercialización de crudo, el 15 de septiembre la OPEP (un organismo que recién tenía una década de vida) abre una negociación para elevar los precios, el 6 de octubre estalla la guerra de guerra de Yom Kipur, el 15 los valores saltan un 15% y un día después los países productores detienen la producción y establecen un embargo para los envíos petrolíferos hacia Occidente, especialmente hacia Estados Unidos, uno de los grandes consumidores.
Lo que se vivió entre agosto de 1973 y abril de 1974 fue un guerra sin armas, sino con hostigamientos económicos que generaron altos niveles de desempleo e inflación, un crecimiento económico negativo y cambios en la política exterior de los países importadores de petróleo del mundo industrializado. Muchos gobiernos debieron tomar medidas de racionamiento drásticas como días sin circulación de vehículos, limitaciones de velocidad y prohibición de iluminación ornamental, entre otras.

La respuesta social llegó en forma de rebelión cultural. La crisis del petróleo creó el caldo de cultivo perfecto para la rabia y el nihilismo, con su filosofía de que la vida carece de sentido, propósito y valor. La síntesis fue el punk y la cultural DIY (Do It Yourself, hazlo tu mismo), un sonido crudo, un mensaje contestatario como una reacción a la falta de empleo, las huelgas y el pesimismo generalizado. Una de las bandas precursoras de este movimiento en Gran Bretaña fue Sex Pistiols y su frase: "No hay futuro".
La desesperanza de la juventud se expresó con ritmos rápidos, guitarras distorsionadas, melodías simples y toscas, letras de protesta y directas, y una estética rebelde para promover la autogestión y una actitud antisistema. Ramones, Blondie, The Misfits, The Velvet Underground, Iggy Pop y The Stooges, Patti Smith, The Clash, David Bowie, The Pretenders y The Who, fueron algunos de los principales exponentes. En Argentina los representantes fueron: Los Violadores 2 Minutos, Cadena Perpetua, Todos Tus Muertos, Flema y Ataque 77, que debe su nombre al movimiento punk under del año 1977.

El punk dejó un legado profundo de autoexpresión, autogestión y critica social que transformó la música, la moda y la actitud juvenil desde entonces. Fue además pionero en la participación activa de las mujeres en diferentes ramas de la cultura y abrió la puerta a nuevos sonidos que proliferaron hasta la actualidad. Su marca tatuó la idea de que la autenticidad y energía pueden ser más potentes que la técnica refinada.
La segunda parte
El 17 de marzo de 1974 se firmó un acuerdo para levantar los embargos, la guerra económica terminó y el mundo parecía volver a girar, sin embargo la paz duró poco. En 1979, los efectos conjugados de la revolución iraní, la la caída del Sha y de la guerra Irán-Irak hicieron que el precio del petróleo suba un 270% en menos de dos años y alcanza los 39 dólares por barril, que teniendo en cuenta la inflación se corresponden con 150 dólares actuales. El cataclismo fue similar al de 1973 y la normalización comenzó en 1981 para dar vida a un nuevo período de crecimiento y estabilidad.
Ambos episodios vuelven al presente ante el conflicto en Medio Oriente con valores por encima de los 100 USD, riesgo de desabastecimiento y sin soluciones de corto plazo. "Es la mayor amenaza a la seguridad energética en la historia de la humanidad", dijo el director de la Agencia Internacional de Energía (AIE) Fatih Birol y consideró la situación actual es peor que las crisis petroleras de 1973 y 1979 juntas. Según detalló en los '70 faltaron 5 millones de barriles diarios, hoy esa asciende a unos 11 millones de barriles diarios.

"En aquel entonces, el suministro mundial de petróleo solo disminuyó en un 5%. En este sentido, el impacto actual es más pronunciado que en 1973 y 1974", explicó Klaus-Jürgen Gern, del Instituto Kiel para la Economía Mundial, al medio alemán DW. "Los precios del petróleo se cuadruplicaron entre 1973 y 1974. En 1979, volvieron a triplicarse, los países consumidores se enfrentaban a precios que desconocían y nadie sabía cuánto tiempo se mantendrían elevados los precios del petróleo", agregó y concluyó que lo que vemos hoy es similar, pero con la reapeartura de Ormuz la situación debería estabilizarse rápido ya que Estados Unidos tiene un rol productor que no tenía 50 años atrás.
El interrogante común es qué pasará con la infraestructura energética dañada, que podría demandar de seis meses a cinco años de trabajo. Una opción son los países emergentes, entre los que figura Argentina. Un mundo más diversificado y nuevos actores hacen pensar que el planeta no enfrentará un colapso económico y sociales similar y no habrá un nuevo movimiento de rebeldía emergente.







