La distancia entre el Estrecho de Ormuz y la Cuenca Neuquina se acortó de golpe. Este lunes, mientras los mercados globales asimilan el salto del crudo a niveles récord, un informe de JP Morgan Chase advirtió que Argentina se encuentra en una posición de "beneficiario relativo" con una trampa oculta. El diagnóstico es dual: el conflicto en Medio Oriente mejora los términos de intercambio y asegura una lluvia de dólares por exportaciones de crudo Medanito, pero amenaza con detonar la narrativa de desinflación en los surtidores locales.
Según el banco estadounidense, el petróleo del Atlántico, donde el shale de Vaca Muerta pisa cada vez más fuerte, podría ganar una prima especial si los compradores asiáticos buscan alternativas urgentes al suministro del Golfo Pérsico. Sin embargo, si el barril se estabiliza entre los 95 y 100 dólares durante varios meses, la brecha entre el precio internacional y el valor doméstico de la nafta se volvería "insostenible" para el balance de YPF.
Ante la escalada de la incertidumbre, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, salió a marcar la cancha con un mensaje de prudencia. La petrolera de bandera, que funciona como el termómetro de precios para todo el mercado, busca evitar que la volatilidad externa se traslade de forma lineal al bolsillo del consumidor.
"YPF no va a generar cimbronazos en los precios de los combustibles", afirmó a través de sus redes sociales. El ejecutivo explicó que la compañía aplica una estrategia de micropricing basada en un sistema de medias móviles (moving average). Este mecanismo técnico permite "atenuar los picos de aumento y las bajas", procesando la información semana a semana para dar previsibilidad en un contexto donde el precio del barril parece no tener techo. Sin embargo, los precios en los surtidores se movieron para arriba.
La encrucijada del Gobierno
El informe de JP Morgan coloca al Ministerio de Economía frente a una decisión de alta tensión. Si el Brent no cede, el Gobierno deberá elegir entre dos caminos que colisionan con sus pilares fundamentales:
- Permitir el ajuste: Trasladar el precio internacional a los surtidores para proteger la caja de YPF, lo que dispararía la inflación justo cuando el programa busca consolidar la baja de precios.
- Absorber el costo: Mantener los precios artificialmente bajos, lo que chocaría de frente con el compromiso de superávit fiscal y dañaría la capacidad de inversión de la petrolera estatal.
"Ninguna de las dos opciones es cómoda dentro de la narrativa de desinflación", sentenciaron los analistas del banco en el informe.
Vaca Muerta: el blindaje de divisas
La buena noticia reside en la balanza comercial. A diferencia de las crisis anteriores, Argentina ya no es un importador neto de energía. El crecimiento de la producción en la Cuenca Neuquina permite que el país aproveche el shock de precios para fortalecer las reservas del Banco Central. Al no verse afectadas físicamente por el bloqueo en Ormuz, las exportaciones rionegrinas y neuquinas fluyen con normalidad hacia el Atlántico, capturando la suba del crudo global.
Por ahora, el mercado observa la duración del conflicto. Si la disrupción resulta transitoria, el impacto en la inflación local será limitado. Pero si la "Operación Furia Épica" se prolonga, el petróleo de Vaca Muerta pasará de ser una promesa de desarrollo a convertirse en el eje que definirá si el programa económico puede resistir un shock externo de magnitud histórica sin descarrilar su meta fiscal.







