Vaca Muerta aparece todos los días en los diarios. Producción récord, inversiones millonarias, proyectos de exportación. Pero Graciela Aninao, emprendedora neuquina y creadora de Terraka, miró todo ese universo desde otro ángulo. "Se habla mucho de Vaca Muerta desde los números, desde la economía, pero hay un detrás de escena, hay gente que la mueve", dice. Y decidió que esa historia también merecía su propio objeto. El resultado es una baraja de truco de 40 cartas donde la industria petrolera reemplaza a los palos de la baraja española, sin perder ni un gramo de identidad argentina en el camino.
La idea no llegó de golpe. Graciela venía trabajando con Terraka en distintos productos inspirados en la Patagonia, y tenía claro que quería expandir el emprendimiento hacia algo nuevo. Pensó en juegos de mesa, evaluó opciones, pero los encontró más complejos de desarrollar. El truco se impuso solo. "Nada más argentino y más nuestro que el truco", afirma. Así arrancó la Colección Vaca Muerta, que ya quedó registrada como marca.
Petróleo en lugar de oros, Stilson en lugar de espadas
El primer desafío fue conceptual: ¿Cómo traducir los cuatro palos de la baraja española al lenguaje de la industria petrolera sin que el jugador se confunda durante una partida?. La respuesta fue buscar paralelismos que fueran tanto simbólicamente coherentes como visualmente claros. "La idea era mantener la baraja española original de manera que el que juegue con estas cartas no se confunda al momento del juego".

El palo de oro se convirtió en petróleo. No podría haber sido de otra manera: el barril de crudo es, literalmente, el oro negro de la región. El palo de espadas pasó a ser la llave Stilson, que Graciela define como "la herramienta estrella de esta industria". Los otros dos palos completaron la lógica de la traducción, y las figuras de la sota, el caballo y el rey también recibieron su propia reinterpretación dentro del universo del shale neuquino.
El reverso de las cartas tiene un diseño que Graciela describe con cariño especial: una fusión entre la mutisia, la flor patagónica por excelencia, y engranajes industriales. "La idea fue que la mutisia estuviera presente y el diseñador logró hacer esa fusión. Quedó fantástico", dice. El resultado es un objeto que combina identidad regional, industria y juego en un solo gesto visual.
El truco que volvió a las mesas
Detrás de la baraja hay también una lectura sobre el momento cultural que vive el truco en Argentina. Graciela observó algo que muchos notaron pero pocos pusieron en palabras: el juego volvió, y lo hizo de la mano de los más jóvenes. "Me sorprendió porque pensé que el truco estaba olvidado", reconoce. Pero no estaba olvidado: estaba esperando una chispa.
Esa chispa fue el Mundial. Varios jugadores de la selección argentina se tatuaron números de la baraja española en referencia a jugadas icónicas del torneo, y ese gesto instaló las cartas en la cultura popular de una generación que hasta entonces no las había explorado. "Me parece que ha sido ese movimiento el que hizo que el truco vuelva a nuestras mesas", dice. Hoy es frecuente ver adolescentes de segundo o tercer año sacar las cartas en los recreos para jugar partidas entre clase y clase.

La prueba más cercana la tiene en casa. Su hijo de 15 años quedó fascinado con las cartas desde el primer momento. Empezó a practicar distintas formas de barajar, inventar juegos propios con ellas y ya reservó su lugar en la lista de espera. "Me dice: cuando salgan, yo quiero", contó en una entrevista con LU5.
La parte humana del boom
Lo que más le importa de toda esta historia no es la baraja en sí sino lo que representa. La Colección Vaca Muerta nació con la intención clara de poner en valor a las personas que están detrás de la industria. "Mi intención es mostrar la parte humana que hay detrás de esta industria. No es solo el instrumental, el material, sino también los seres humanos detrás de este gran movimiento petrolero", afirma.
En ese sentido, las cartas son apenas el primer capítulo de una colección más amplia. Terraka ya tiene otros productos en su catálogo, como la vela Fogón de Nieve, los dados de madera de la línea Dados de Tierra, mantas, neceseres y el trapo de campo, ese multiuso patagonico que sirve para todo y no ocupa nada. La filosofía es la misma en todos los casos: objetos con identidad, inspirados en la tierra y en la gente que la habita.
Para conocer la baraja y el resto de la colección, pueden seguir el emprendimiento en Instagram: @terraka.ar







