Tecpetrol, la petrolera del Grupo Techint, formalizó su solicitud de ingreso al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) con un proyecto en Vaca Muerta por USD 2.400 millones. La presentación, confirmada por la propia compañía, se realizó el viernes y tiene como eje el desarrollo del bloque Los Toldos II Este, con una producción prevista de 70.000 barriles diarios de shale oil.
El movimiento consolida el giro estratégico del sector tras la ampliación del RIGI al upstream petrolero y posiciona a la empresa como uno de los jugadores de mayor escala en la nueva etapa de Vaca Muerta.
El modelo Fortín de Piedra, ahora en petróleo
El proyecto no parte de cero. Tecpetrol ya desplegó en Fortín de Piedra uno de los desarrollos gasíferos no convencionales más importantes del país y ahora busca replicar esa ingeniería operativa en el shale oil. El plan se estructura en dos etapas de 35.000 barriles diarios cada una, con el objetivo de alcanzar la primera fase hacia 2027 y duplicar ese nivel pocos meses después.
La compañía ya inició trabajos preliminares de infraestructura en el área y prevé acelerar los tiempos de ejecución aprovechando la integración de sus distintas unidades de negocio dentro del Grupo Techint, una ventaja competitiva que pocas operadoras tienen en la cuenca.
El cambio que destrаbó todo
La clave para que este proyecto avanzara fue la modificación regulatoria que el Gobierno introdujo al RIGI. Hasta hace poco, el régimen permitía incluir únicamente obras de infraestructura asociadas —oleoductos, plantas de tratamiento— pero dejaba afuera la perforación y producción de hidrocarburos. Ese diseño original limitaba el atractivo del esquema para las petroleras y frenaba inversiones de gran escala en el sector.
A través de un decreto reciente, el Gobierno prorrogó el Régimen hasta 2027 y amplió su alcance para incorporar proyectos de producción de hidrocarburos, con un piso mínimo de inversión de USD 600 millones para desarrollos en cuencas no convencionales. El cambio fue determinante.
Los beneficios incluyen reducción del impuesto a las ganancias, exenciones arancelarias y, sobre todo, libre disponibilidad progresiva de las divisas generadas por exportaciones. A eso se suma estabilidad fiscal y regulatoria por 40 años, un factor decisivo para proyectos intensivos en capital como los que predominan en Vaca Muerta.
Una carrera que se acelera
Tecpetrol no llega sola a esta instancia. Semanas atrás, Marcelo Mindlin y sus socios en Pampa Energía tomaron la delantera con una solicitud de adhesión al RIGI por USD 4.500 millones para el desarrollo del área Rincón de Aranda, también orientado al shale oil. Con el ingreso de Tecpetrol, el monto total de inversiones comprometidas bajo este régimen en Vaca Muerta escala a una cifra que empieza a hablar de una transformación estructural en el perfil productivo de la cuenca.
En el sector destacan además que la inclusión del upstream dentro del RIGI no solo impulsa nuevas inversiones en producción, sino que mejora la viabilidad de proyectos de infraestructura asociados al fortalecer los esquemas de repago con ingresos en moneda dura.







