El gas de Vaca Muerta tiene un destino cada vez más concreto: el mundo. Y el eslabón que falta para completar esa cadena acaba de dar un paso decisivo. La Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro convocó a la audiencia pública del proyecto "Gasoducto Dedicado Tratayén–San Antonio Oeste", la obra de infraestructura terrestre que abastecerá las unidades flotantes de licuefacción del consorcio Southern Energy en el Golfo San Matías. La instancia se realizará el 22 de mayo a las 9 en el Gimnasio Municipal Sebastiana Antenao de San Antonio Oeste y es el paso obligatorio antes de la Declaración de Impacto Ambiental que habilitará el inicio formal de la construcción en territorio rionegrino.
El gasoducto, propuesto por San Matías Pipeline S.A., tendrá una extensión de 472,5 kilómetros, de los cuales 29 atraviesan la provincia de Neuquén desde Tratayén, cerca de Añelo, y 443,5 discurren por Río Negro hasta la costa atlántica. Su capacidad de transporte es de 28 millones de metros cúbicos diarios, suficiente para abastecer en forma continua las dos unidades flotantes de licuefacción previstas. El trazado comparte en buena parte el corredor del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, actualmente en construcción. El inicio de obra está previsto para mayo de 2026 y la finalización para abril de 2028.
El proyecto detrás del gasoducto
El ducto no es una obra aislada. Es la pieza terrestre de un sistema más amplio diseñado para convertir el gas shale de la cuenca neuquina en GNL exportable. El consorcio Southern Energy, integrado por Pan American Energy con el 30%, YPF con el 25%, Pampa Energía con el 20%, Harbour Energy con el 15% y Golar LNG con el 10%, opera bajo la misma composición accionaria que San Matías Pipeline, la empresa que construirá y operará el gasoducto.
Las dos unidades flotantes de licuefacción previstas para el Golfo San Matías son el Hilli Episeyo, con una capacidad de 2,4 millones de toneladas anuales, y el MKII, con 3,5 millones. El Hilli está previsto para septiembre de 2027 y el MKII para el segundo semestre de 2028, con una capacidad combinada de casi 6 millones de toneladas por año. El primer contrato de venta ya está cerrado: Southern Energy acordó con SEFE, la empresa estatal alemana de energía, el suministro de 2 millones de toneladas anuales durante ocho años a partir de 2027, en un acuerdo valuado en más de 7.000 millones de dólares.
Una cadena que avanza en paralelo
Mientras el proceso ambiental rionegrino llega a su instancia de audiencia, otras piezas del proyecto avanzan en simultáneo. La provisión de los caños fue adjudicada a la empresa india Welspun, decisión que generó tensiones con Techint, el fabricante local desplazado, aunque la compañía de Paolo Rocca igualmente transportará gas de su producción en Vaca Muerta a través del ducto. La construcción del gasoducto, que incluye también una planta compresora en Allen de 45.000 HP de potencia, tiene como principales candidatos para la obra civil a Techint Ingeniería y Construcción junto a Sacde, operando como Unión Transitoria de Empresas.
En paralelo, la firma noruega CoreMarine y la holandesa Jumbo Offshore trabajan ya en los sistemas de amarre de las dos unidades flotantes, en lo que es el primer desarrollo FLNG de CoreMarine y el mayor contrato de su historia en América Latina. Los sistemas de anclaje tipo soft yoke, que permiten a los buques rotar libremente con el viento y las corrientes sin infraestructura fija en tierra, serán la primera aplicación de esa tecnología en aguas argentinas.
El momento geopolítico que acelera todo
El proyecto fue concebido antes de la crisis en el Estrecho de Ormuz, con decisiones de inversión final tomadas en mayo y agosto de 2025 cuando la vía estratégica aún estaba abierta. Pero el conflicto que lleva más de 60 días alterando los flujos globales de GNL le agregó urgencia al calendario y valor estratégico a la posición argentina. Europa busca fuentes atlánticas de abastecimiento que no dependan del Golfo Pérsico, y el Golfo San Matías aparece cada vez más como una respuesta concreta a esa demanda.







