Durante décadas, cuando se hablaba de los dólares que Argentina le vendía al mundo, la conversación empezaba y terminaba en el campo. La soja, el maíz, el trigo: los granos fueron durante generaciones la columna vertebral de la balanza comercial argentina. Ese monopolio acaba de quebrarse. En el primer cuatrimestre de 2026, la oferta neta de divisas generada por petróleo, gas y minería alcanzó los 8.150 millones de dólares, prácticamente idéntica a los 8.150 millones que aportó el complejo cerealero y oleaginoso. Es la primera vez en la serie histórica que ambos sectores muestran una magnitud similar.
La consultora 1816 lo midió sobre datos del Banco Central y lo resumió en un informe que tituló "El futuro llegó hace rato", en un guiño al verso del Indio Solari, fallecido el viernes pasado. "Todo el mercado esperaba hace tiempo que en algún momento la energía sea tan relevante para la balanza de pagos como el agro y lo cierto es que ese futuro ya llegó", escribieron desde la firma.
El mes que lo dice todo
El dato del cuatrimestre es importante. Pero el de abril es el que realmente sacude. Según un informe de GMA Capital, durante ese mes los sectores minero y energético aportaron 2.928 millones de dólares, mientras que el complejo agroexportador ingresó 2.896 millones. La diferencia fue mínima, apenas 32 millones. Pero la particularidad es que ocurrió en plena cosecha gruesa, el período del año en que históricamente se concentra la mayor liquidación de exportaciones agrícolas. Que energía y minería hayan superado al agro en abril, cuando el campo liquida a full, es una señal que va mucho más allá de los números del mes.
Si se amplía la mirada temporal, el fenómeno es aún más claro. Según GMA, en los últimos doce meses los sectores energético y minero aportaron en conjunto 16.671 millones de dólares, un récord histórico que consolida el cambio gradual en la matriz de generación de divisas del país.
Los matices que importan
Las consultoras advierten que la comparación requiere un asterisco. En el caso del agro, el 91% de las divisas del primer cuatrimestre tuvo origen comercial, es decir, exportaciones concretas. Para petróleo, gas y minería, esa proporción fue del 71%, con el resto explicado principalmente por colocaciones de obligaciones negociables y préstamos externos de las compañías del sector.
Ese fenómeno refleja el creciente acceso al financiamiento de las empresas vinculadas a Vaca Muerta y los proyectos mineros. Según el Ieral de la Fundación Mediterránea, las colocaciones de deuda de empresas y provincias acumulan cerca de 15.500 millones de dólares desde las últimas elecciones, recursos que luego se liquidan en el mercado cambiario y refuerzan la oferta de divisas. De hecho, 1816 destacó que la liquidación neta de obligaciones negociables y préstamos del exterior alcanzó en abril un récord para cualquier mes desde 2017, con el sector energético como protagonista principal.
Lo que viene
Las perspectivas apuntan a que este proceso se profundice. Los proyectos ya aprobados bajo el RIGI comprometen inversiones por alrededor de 31.400 millones de dólares, mientras que los anuncios en distintas etapas de evaluación superan los 50.000 millones. El VMOS empieza a exportar crudo en diciembre. El Argentina LNG busca cerrar su Project Finance de 24.000 millones de dólares antes de fin de año. Y la minería suma proyectos aprobados mes a mes.

El Banco Central ya acumula más de 10.000 millones de dólares en compras de divisas en lo que va de 2026, impulsado por esa combinación de excedente comercial y financiamiento privado. Para los analistas, la dinámica sugiere que la generación de dólares de la Argentina empieza a apoyarse en una base más diversificada que la observada históricamente. El campo sigue siendo fundamental. Pero ya no está solo.







