La industria hidrocarburífera argentina atraviesa una transformación estructural que redefine el mapa de poder en las cuencas productoras. La compañía de origen noruego DLS Archer formalizó la venta de toda su operación en la Cuenca del Golfo San Jorge, un movimiento que confirma el repliegue definitivo de las grandes firmas internacionales de servicios hacia el no convencional neuquino y establece un nuevo paradigma para la supervivencia de los yacimientos maduros en la Patagonia central.
La operación queda en manos de un consorcio empresarial con profundo anclaje regional. El grupo comprador cuenta con el liderazgo de Pablo Pires, referente de las firmas Vientos del Sur y SGA, junto a un esquema societario donde participan Diego Trabucco y Javier Basso, directivos del Grupo Aconcagua. La transacción incluye la transferencia de aproximadamente veinte equipos de torre, principalmente destinados a tareas de workover y pulling. Estas unidades representan herramientas vitales para el mantenimiento de la integridad de los pozos y la garantía de productividad en los yacimientos del sur de Chubut y el norte de Santa Cruz.
El fenómeno de la migración hacia el no convencional
Esta decisión se inscribe en una tendencia de desinversión que ya ejecutaron otras multinacionales de peso global como Halliburton, SLB (Schlumberger), Baker Hughes y Weatherford. Todas estas compañías abandonaron de forma progresiva los campos convencionales de la zona sur para relocalizar sus recursos técnicos y humanos en la Cuenca Neuquina.
En el escenario actual, el desarrollo del shale en Vaca Muerta funciona como un "efecto aspiradora". La formación neuquina succiona no solo los flujos de capital y la tecnología de última generación, sino también la disponibilidad de equipos pesados y el personal técnico calificado. Para las operadoras globales, los márgenes extraordinarios y la escala masiva del no convencional presentan un atractivo muy superior frente a la realidad de los campos maduros.
Para DLS Archer, la salida del convencional representa el paso previo a un despliegue logístico de mayor envergadura en Neuquén. La compañía ya posee acuerdos estratégicos vigentes con YPF para potenciar la perforación en Vaca Muerta. De este modo, la firma noruega vuelca toda su capacidad operativa a cubrir la demanda creciente de los grandes jugadores del sector, donde la eficiencia en la perforación de pozos horizontales marca el ritmo de la caja.
El declive productivo en el Golfo San Jorge
La Cuenca del Golfo San Jorge ostenta el título histórico de principal centro petrolero del país hasta la irrupción del fenómeno Vaca Muerta. Sin embargo, hoy enfrenta el desafío crítico de gestionar su propia madurez geológica. La caída persistente de los rindes naturales de los pozos y el aumento constante de los costos operativos exigen una sintonía fina en la gestión que ya no resulta atractiva para las corporaciones internacionales.
Las estadísticas del último año reflejan la gravedad de la situación en el sur. Tan solo en 2025, la cuenca sufrió una caída interanual del 12,6% en su producción de crudo. El volumen pasó de 193.992 barriles diarios en diciembre de 2024 a apenas 169.541 barriles en el cierre de 2025. En el segmento del gas natural, el retroceso resultó aún más severo, con una baja del 18,2% en el mismo periodo.
En este contexto de crisis productiva, la posta operativa queda en manos de capitales nacionales que conocen el territorio. Estos nuevos actores poseen estructuras de costos mucho más flexibles y adaptables a la realidad de los campos maduros. La llegada del consorcio local funciona como una bocanada de aire fresco en un escenario de profunda incertidumbre laboral y operativa.







