La industria petrolera en la región patagónica presenta desafíos únicos que requieren soluciones de todo tipo, uno de las áreas centrales es la movilidad y el transporte, que requieren eficiencia y seguridad.
Las rutas petroleras, las que unen los centros urbanos con los yacimientos, los caminos que conectan áreas e inclusos las calles de las principales ciudades de Vaca Muerta son una muestra de la cantidad de camionetas, furgonetas, camiones y combis que circulan todos los días del año a cualquier hora.
Grandes cargas, largas distancias, muchas horas de uso, terrenos complejos y rutas en mal estado, completan un escenario exigente y que demanda una gran logística para acompañar las necesidades de la industria.
Las exigencias del sector requieren de vehículo con características específicas diseñados para el trabajo intensivo, pero además conlleva una rotación constante de flotas debido a la vida útil limitada y a las grandes distancias y exigencias.
Las empresas enfrentan así un proceso de actualización permanente, donde el mantenimiento y el soporte técnico juegan un rol fundamental, para poder garantizar la seguridad y la mayor utilidad y eficiencia de cada rodado.
Esta rotación constante refleja la dinámica de una industria en permanente expansión, donde la incorporación de nuevos proyectos impulsa la demanda de vehículos adaptados a las necesidades específicas del sector.
Mientras los vehículos de uso urbano requieren mantenimiento sugerido cada 16 mil kilómetros, los utilizados en Vaca Muerta tienen que hacer cada 10 mil, lo que puede mejorar sus prestaciones y durabilidad.
La hostilidad de los recorridos hace que los vehículos requieran atención permanente de mantenimiento para garantizar el desempeño, componentes como amortiguadores y el tren delantero sufren un desgaste más acelerado, los fluidos y las cubiertas necesitan atención permanente.
El mercado automotor tiene que acompañar estas necesidades con soluciones en toda la cadena, no solo en la venta, sino en la post venta, la atención y capacidad, con desafíos crecientes. En los últimos años, el sector tuvo buenas campañas, y hay proyecciones optimistas para 2025 y el futuro, acompañando las perspectivas comerciales de los hidrocarburos.
En 2024 las concesionarias tuvieron un buen balance, a pesar de la incertidumbre política y económica de los primeros meses. El primer trimestre del año estuvo marcado por cierta incertidumbre, pero a partir de abril, la situación cambió radicalmente: la reaparición del crédito y la baja de tasas impulsaron una recuperación que llevó las ventas a niveles destacados. Como suele suceder, el mercado mostró una desaceleración hacia octubre y noviembre, en línea con el comportamiento habitual de las empresas que reactivan sus operaciones recién en marzo del año siguiente.
Otro aspecto es la renovación de las flotas, que suele estar determinada por los contratos establecidos entre las petroleras y las empresas de servicios, con un promedio que oscila entre los cuatro y seis años, lo que genera una rotación importante producto del desgaste.
El escenario en Neuquén
Uno de los grandes jugadores del sector es Sapac, concesionaria oficial de Ford, que se posiciona como un actor clave en este mercado por su oferta y servicio post-venta que asegura el óptimo rendimiento de las unidades en condiciones extremas.
Con una cartera de clientes compuesta en un 80% por empresas, muchas de ellas vinculadas al sector hidrocarburífero, la concesionaria se especializa en la comercialización de pick-ups que soportan el exigente ritmo de los yacimientos petroleros.
La post-venta, en este contexto, adquiere una relevancia singular. Las empresas que operan en el sector requieren un servicio continuo y especializado, capaz de responder a las exigencias derivadas del uso intensivo y del mal estado de las rutas petroleras. El servicio realiza una cobertura integral que incluye desde talleres móviles hasta planes de mantenimiento programado.
La marca dejó de producir automóviles hace algunos años para concentrarse en la fabricación específicamente de vehículos comerciales, una decisión que resultó alineada con las necesidades de la región. Modelos robustos, confiables y adaptados a las condiciones del trabajo petrolero conforman el núcleo de la oferta, atrayendo tanto a grandes corporaciones multinacionales como a pequeñas y medianas empresas.
En términos de canales de venta, Sapac tiene a disposición dos. Uno orientado a clientes que adquieren una o pocas unidades, y el canal corporativo, diseñado para compras a partir de dos o tres vehículos. Esta segmentación permite una mayor flexibilidad en la estructura de precios, adaptándose a las características y necesidades de cada cliente.
“La verdad que fue muy bueno. Un año raro porque arrancó en los primeros dos o tres meses complejos, muchos sabemos. Por todo lo que pasó, el cambio de gobierno, las elecciones, la incertidumbre que había, pero después de abril fue un año muy bueno”, contó Juan Ignacio Vaina, gerente comercial de Sapac.
En relación al “boom” petrolero que se espera para este año, el gerente se mostró optimista a raíz de las conversaciones que mantienen con las empresas. “Nosotros vemos un mercado totalmente en crecimiento, te soy sincero. Las expectativas también las tenemos nosotros. Desde los comentarios, desde las charlas que estamos teniendo con las empresas, la industria oil and gas está en permanente crecimiento y este año a partir de marzo no va a ser la excepción”.
“Obviamente depende de las condiciones. Estamos en Argentina, creo que todo puede pasar de la noche a la mañana, pero si están las condiciones medianamente como creemos que se va a dar este año, debería ser un año al alza. Y con nuevos proyectos, las empresas nuevas que se están instalando, contratos nuevos, esas son las expectativas que tenemos”, advirtió en comunicación con VacaMuerta.ar.







