El salto en el precio del barril de petróleo —que pasó de unos 73 dólares a superar los 100 dólares— como consecuencia de la escalada bélica en Medio Oriente ya tiene repercusiones a escala global. El impacto no es uniforme: varía según la actividad económica y el tipo de producción de cada país. Como ocurre con toda materia prima estratégica, el valor del crudo no solo incide en su comercialización directa, sino que también condiciona amplios tramos de la cadena productiva.
Un barril más caro, con el Estrecho de Ormuz casi cerrado, genera por un lado mejores ingresos para los países productores, pero también desordena otras variables económicas en todo el planeta, por lo que es un monstruo de dos cabezas, cuyo comportamiento es seguido de cerca por los mandatarios mundiales, los grandes empresarios y todo el ecosistema económico.
Para Vaca Muerta y Neuquén el salto del valor del crudo, con el Brent en torno a los 100 dólares, tiene un beneficio directo. El shale neuquino se beneficia porque tiene un break even competitivo a escala global, una creciente capacidad exportadora y una producción en expansión, lo que podría generar una renta extraordinarias en las operadoras. A nivel provincial, la situación financiera podría tener un escenario favorable con el presupuesto calculado con un barril a 55 dólares para el ejercicio 2026, siendo las regalías petroleras casi el 50% de los ingresos y con Vaca Muerta en niveles récord de actividad.
Para el convencional también es buen escenario. Si bien en las cuencas o pozos maduros el efecto es diferente, no deja de ser relevantes y promisorio. "El precio alto mejora la sostenibilidad económica de los campos en declino de producción, extendiendo al vida útil de activos y viabilizando proyectos de recuperación secundaria y terciaria. Además, el nuevo esquema de retenciones a la exportación del crudo convencional, recientemente reducido, amplifica el impacto positivo sobre el precio neto recibido por los productores", publicó la consultora GtoG en su perfil de LinkedIn.
"El movimiento actual del mercado no responde a una sobredemanda de petróleo, sino a un shock de percepción sobre la oferta global. Es decir, estamos frente a una prima de riesgo geopolítica, no ante un cambio estructural del balance energético mundial. Históricamente, estos episodios suelen durar lo que dure la incertidumbre estratégica, y tienden a moderarse cuando el mercado recupera visibilidad sobre la continuidad del suministro. Por eso, más que un nuevo “superciclo”, lo que estamos viendo es al mercado recordando algo que nunca dejó de ser cierto: la geopolítica sigue siendo uno de los principales determinantes del precio del petróleo", agregaron.

Por su parte, Ernesto Diaz, vicepresidente de la consultora Rystad Energy, advirtió que el salto del petróleo puede activar nuevos proyectos, nuevas licitaciones y más actividad de nuevas sociedades, compras y movimientos de mercados. "Con el Brent por encima de los 100 dólares los proyectos de shale oil en Vaca Muerta que antes eran marginales entran en zona de retorno atractivo. El breakeven promedio está bien por debajo de estos niveles", añadió.
"La paradoja de este momento: el mundo está en shock energético, y Argentina tiene uno de los pocos activos de shale no convencional de clase mundial fuera de Estados Unidos, con infraestructura creciendo y costos de extracción en caída", concluyó.
El aumento del precio del barril de petróleo suele generar efectos dispares en la economía global. Mientras para los países y empresas productoras representa una mejora en los ingresos por cada barril vendido, para las economías importadoras y los consumidores implica mayores costos energéticos. El encarecimiento del crudo suele trasladarse a los combustibles, al transporte y a buena parte de la cadena productiva, lo que termina presionando sobre la inflación.
La primera medida
Mientras el barril sube sin parar, toca niveles inéditos en los últimos tres años y coquetea con los 100 dólares, las primeras medidas de las principales economías del mundo no tardaron en llegar. Los ministros de Finanzas del G7 —el grupo que reúne a Estados Unidos, Canadá, Japón, Francia, Alemania, Reino Unido e Italia— decidieron liberar reservas estratégicas de petróleo de manera coordinada para intentar frenar la suba.
El impacto de la medida fue inmediato y en en las horas siguientes el crudo pasó de 109 dólares a USD 91, una caída del 16%. Así, el alza desde el comienzo del conflicto en Medio Oriente es cercana al 35%, con una suba de USD 73 el 27 de febrero a los USD 109 del 8 de marzo para navegar cerca de los USD 91 en la actualidad.
De acuerdo con la información publicada por el Financial Times, la eventual medida —considerada una acción de emergencia y con pocos antecedentes recientes— fue discutida junto al director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, con el objetivo de evaluar una liberación coordinada de reservas que ayude a estabilizar el mercado energético global.







