La comisión de Energía y Combustibles de la Cámara de Diputados sesionó en pleno receso invernal. Su presidente, el libertario Facundo Correa Llano, convocó al debate con referentes de la industria energética que expusieron durante horas sobre el presente y el futuro de Vaca Muerta. El mensaje que llegó desde todos los expositores fue el mismo: la formación neuquina tiene que ser una política de Estado, no un proyecto de gobierno, y las condiciones para consolidarla están dadas como nunca antes en la historia del sector.
El recinto no estaba lleno de legisladores opositores con ganas de cuestionar. Pero sí hubo preguntas, y las más incómodas vinieron de los diputados peronistas, que pusieron el foco en el empleo y en si el desarrollo de Vaca Muerta a escala realmente llega a los trabajadores. Las respuestas de los expositores fueron contundentes y respaldadas por números concretos.
El empleo que no se ve pero existe
Martín Kaindl, director de Relaciones Institucionales y Administración del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), fue el que más se extendió sobre ese punto. Señaló que la integración de la industria hidrocarburífera argentina ronda el 80%, lo que significa que casi todo lo que se necesita para operar en la cuenca se fabrica o se provee en el país. "Salvo ciertos equipos que no se fabrican en Argentina, la Argentina tiene una industria desarrollada muy grande, incluso exportando al exterior parte de su producción", sostuvo.
Para ilustrarlo usó el caso de Tecpetrol en Fortín de Piedra, el mismo bloque donde la empresa perforó semanas atrás el pozo más profundo de su historia con 6.579 metros: ese desarrollo se llevó a cabo con la participación de más de un millar de pymes. Y cuando uno habla de empleos inducidos, dijo Kaindl, habla del que pone un restaurante cerca de los yacimientos o de las combis que trasladan al personal. La cadena es mucho más larga de lo que los números directos de la industria muestran.
Más del doble de petróleo, casi el doble de gas
La gerenta de Estrategia de YPF, Maia Anouk Goldin, puso sobre la mesa las proyecciones que la compañía maneja para los próximos años y el impacto que eso tendría sobre la producción nacional. "Estamos hablando de más que duplicar la producción de crudo que tenía nuestro país al cierre del 2025 y casi duplicar la producción de gas que teníamos al cierre del año pasado", afirmó.
Son números que, en el contexto de lo que la cuenca viene mostrando, no parecen descabellados. La producción nacional de petróleo avanza hacia el millón de barriles diarios, Vaca Muerta cerró junio con el récord histórico de etapas de fractura y el RIGI ya tiene aprobados proyectos por más de 46.000 millones de dólares a nivel nacional. La infraestructura de exportación que haría posible esos volúmenes está en construcción.
150 años de gas enterrado
Oscar Sardi, director General de Transportadora de Gas del Sur (TGS), sumó el argumento más largo de la jornada. Señaló que el crecimiento del petróleo arrastrará consigo un incremento significativo en la producción de gas asociado, y planteó la pregunta de fondo que la Argentina tiene que responder: "Tenemos para 150 años de gas, y en ese tiempo seguramente va a haber otra fuente de energía que reemplace a los fósiles. Sería lamentable dejar tantos miles de millones de dólares enterrados cuando el país tanto los necesita".
La frase resume bien el espíritu de la jornada. La industria fue al Congreso en receso no a pedir favores sino a recordarle a los legisladores que la ventana para aprovechar Vaca Muerta no es infinita, y que cada año que pasa sin construir la infraestructura necesaria o sin dar certezas regulatorias de largo plazo es un año que no vuelve. El RIGI fue señalado por todos los expositores como el instrumento que finalmente alineó las condiciones para que el capital externo e interno apueste a escala en la cuenca.
La reunión de la comisión de Energía en pleno receso invernal no es un hecho menor. Que el Congreso haya decidido debatir Vaca Muerta cuando técnicamente no está obligado a hacerlo dice algo sobre el lugar que la formación neuquina ocupa hoy en la agenda política argentina.







