Mariana Cofré, actual concejala por el Movimiento Popular Neuquino y secretaria de la Secretaría de Mujeres y Familia del Sindicato de Petróleo y Gas Privado, tiene una historia marcada por el esfuerzo y la determinación en un sector tradicionalmente dominado por hombres. Desde sus inicios, demostró un compromiso inquebrantable por los derechos de los trabajadores y un afán constante de superación personal y profesional.
Con tan solo 19 años, Cofré inició su carrera laboral en una empresa de servicios informáticos, un ámbito que la conectó indirectamente con la industria. Fue en 2006 cuando su preocupación por las condiciones laborales la llevó a contactar al sindicato para que interviniera en el caso de una empresa que, según había investigado, no estaba respetando los derechos de sus empleados.
“Siempre me gustó el tema de los sueldos y las condiciones laborales”, recordó Cofré, quien por entonces se había formado leyendo el convenio colectivo de trabajo. Este interés temprano la vinculó con el sindicato, aunque aún no formaba parte directa del rubro petrolero.
El salto al sector petrolero
En 2013, Cofré logró ingresar a Bemberg, una empresa neuquina de equipos de perforación. Fue la primera mujer en ser contratada por la compañía, un hecho que marcó el inicio de un desafío tanto para ella como para sus compañeros. “Me costó un montón que me aceptaran, pero al tiempo se pudo”, relató.
Aunque inicialmente su rol se centraba en tareas administrativas, pronto su trabajo evolucionó hacia el área de recursos humanos, incluyendo la gestión de relaciones laborales en el campo. Este camino le permitió experimentar de primera mano las dificultades y resistencias que enfrentaban las mujeres en un entorno predominantemente masculino.
“Era difícil, y eso que no estaba directamente en el campo, sino en la base. Hoy en esa misma empresa ya hay cinco mujeres más trabajando en maestranza, pero al principio fue un proceso de adaptación de las dos partes”, explicó.
La transición hacia el liderazgo sindical
La crisis petrolera de 2016, que provocó la paralización de más de 30 equipos de perforación y pulling, representó un momento clave en la trayectoria de Mariana. Gracias a su experiencia y conocimiento en el sector, fue convocada para participar en el sindicato, donde comenzó su recorrido como congresal.
Posteriormente, asumió el cargo de consejera directiva en la Mutual y luego en el Departamento de Relaciones de Trabajo (DRT). Finalmente, en la gestión actual, ingresó como integrante de la comisión directiva, a cargo de la Secretaría de Mujeres y Familia.
Un liderazgo basado en el esfuerzo
La mujer enfatiza que su trayectoria no es un caso aislado, sino un ejemplo de que el trabajo constante y el compromiso abren puertas en cualquier ámbito. “Así como me pasó a mí, le puede pasar a cualquiera. Esto es un día a día de aprendizaje y de ponerle todo”, afirmó.

Para ella, ocupar un cargo de liderazgo no implica privilegios ni comodidades, sino mayor responsabilidad. “Nosotros somos 24 horas full time, de domingo a domingo. Si una compañera te llama a las 3 de la mañana, nosotros atendemos, vemos cuál es la urgencia y buscamos una solución”, detalló.
Reconocimiento y legado
La secretaria reconoce la influencia de líderes sindicales como Guillermo Pereyra y Marcelo Rucci, quienes le brindaron la oportunidad de crecer y aprender dentro del sindicato. Sin embargo, subraya que su lugar no se debe a una cuestión de género, sino al trabajo y la dedicación demostrados a lo largo de los años.
“Las mujeres que estamos acá también lo hemos trabajado. Ellos vieron que una trabajó para llegar. Nos condiciona el lugar que nos toca ocupar, pero el trabajo es exactamente el mismo”, afirmó.
Hoy, Cofré es una referencia para muchas mujeres que buscan abrirse camino en el sector petrolero, demostrando que la igualdad es posible cuando se combina esfuerzo, conocimiento y compromiso. Su historia inspira y confirma que el liderazgo femenino es fundamental para transformar las estructuras laborales y culturales en una industria en constante evolución.







