La industria petrolera, conocida históricamente por su composición mayoritariamente masculina, hace unos años viene experimentando un cambio gradual. Actualmente, de los 25.000 trabajadores en base y campo en la región 2.000 son mujeres. En 2016 solo se registraron 30. Este crecimiento plantea desafíos particulares que la Secretaría de Mujeres y Familia del Sindicato de Petróleo y Gas Privado trabaja activamente para abordar. Mariana Cofré, concejala por el Movimiento Popular Neuquino y responsable de esta Secretaría, explicó cómo operan para garantizar derechos, acompañar a las trabajadoras y a las familias petroleras.
La Secretaría de Mujeres y Familia fue creada hace varias gestiones y evolucionó como un espacio integral para atender tanto las necesidades laborales como personales de las trabajadoras y sus familias. Cofré, quien lidera esta Secretaría desde hace tres años, detalla que su función no se limita a cuestiones estrictamente laborales. “Lo que se trata es lo relacionado no tan solo a la mujer como trabajadora, sino también a su familia”. dijo a VacaMuerta.ar.
El enfoque incluye recibir consultas, dudas y problemas que van desde condiciones laborales hasta situaciones personales, como enfermedades, problemas familiares o de convivencia en el trabajo. Para abordar estas cuestiones, el sindicato cuenta con un equipo multidisciplinario que incluye psicólogos, psiquiatras y abogados que ofrecen orientación y acompañamiento.
La convivencia en un entorno mayormente masculino
Uno de los desafíos más relevantes para las mujeres en la industria hidrocarburífera es la adaptación a un entorno donde predominan los hombres. La secretaria señaló que las trabajadoras suelen enfrentar situaciones de incomodidad, como comentarios inapropiados o bromas de doble sentido, que muchas veces no saben cómo manejar. “Quizás en el hombre es común, porque entre pares se tratan así, pero cuando hay una mujer entre tantos hombres, a ellas les cuesta cómo se maneja esto y cómo no”, agregó.

La Secretaría interviene trabajando en protocolos de convivencia y promoviendo cambios culturales dentro de las empresas. Esto incluye reuniones con las empresas y asambleas para sensibilizar tanto a trabajadores como a directivos. Sin embargo, Cofré advierte que el acompañamiento de las compañías es clave: “Si la empresa después no sigue trabajando, es como que puede terminar ahí nada más y vuelve a suceder”.
Infraestructura y condiciones laborales
El ingreso de mujeres en empresas que tradicionalmente empleaban solo hombres también requiere ajustes en la infraestructura y las condiciones laborales. La concejala mencionó casos en los que fue necesario solicitar la instalación de trailers y baños separados para garantizar espacios adecuados para las trabajadoras. Estos cambios no solo benefician a las mujeres, sino que también facilitan una mejor adaptación y convivencia entre los trabajadores.
Se trata de una modificación estructural que requiere de mayor inversión por parte de las compañías petroleras y que, en algunos casos, presentan resistencia al costo que esto implica.
Temas judiciales y casos complejos
Cuando surgen denuncias laborales o de otro tipo, la Secretaría actúa como intermediaria hasta donde es posible. En situaciones que involucran denuncias judiciales, el rol del sindicato es de acompañamiento, mientras que las autoridades pertinentes toman el control del caso.
“Lo que cuidamos es tanto al hombre como a la mujer. La seguridad de la mujer, si bien es hacia la mujer, también hacemos acompañamiento al hombre”, explicó Cofré, destacando que las problemáticas pueden incluir maltrato entre compañeros, sean hombres o mujeres. Además aseveró la importancia de mantener el legado que Guillermo Pereyra pregonó y que la actual gestión, a cargo de Marcelo Rucci, sostiene: trabajar para la familia petrolera en su conjunto.
Resultados positivos y desafíos futuros
La secretaría comenzó a realizar encuentros de mujeres del petróleo por delegación. Hasta el momento se realizó uno en Neuquén y otro en Rincón de los Sauces, y desde marzo comenzarán a programar en el resto de las delegaciones de la provincia.
Este espacio permitió que las participantes puedan compartir sus experiencias e historias de vida, entre juegos, bailes, ricas y un asado a cargo de alguna de ellas, se generó un ambiente de confianza para conocerse y expresar sus necesidades y problemáticas. Mariana destacó esta iniciativa porque permite trabajar en conjunto para mejorar las condiciones de las trabajadoras.

A pesar de los desafíos, los resultados son alentadores. Cofré destaca que cada vez que una trabajadora ingresa en una empresa nueva, se genera un proceso de adaptación que, aunque no está exento de dificultades, ha mostrado avances significativos. “Hasta ahora, al menos, vamos muy bien”, aseguró.
La presencia femenina en la industria petrolera sigue en aumento, y con ello, también la necesidad de continuar trabajando en garantizar un entorno laboral seguro, equitativo y respetuoso. Desde la Secretaría de Mujeres y Familia, el compromiso es claro: acompañar y apoyar a quienes enfrentan las complejidades de un sector en transformación.







