Luis Caputo estaba de buen humor este martes. El ministro de Economía expuso ante más de 700 empresarios y ejecutivos en el Summit 2026 del IAE Business School y fue contundente en su lectura sobre el momento que vive la Argentina. El país atraviesa un proceso sin antecedentes recientes, dijo, y el sector energético es uno de sus pilares más sólidos. "La fiesta recién empieza", cerró, en una frase que sintetizó el tono de toda su presentación.
Caputo llegó al IAE con datos para respaldar el optimismo. El Banco Central viene comprando a razón de 100 millones de dólares por día. Las reservas internacionales ya acumulan más de 10.000 millones de dólares en compras en lo que va del año. La inflación baja. Y el tipo de cambio aguantó sin sobresaltos un shock externo de la magnitud del conflicto en Medio Oriente, algo que históricamente hubiera desatado una crisis cambiaria en Argentina. "Ante cualquier shock externo, Argentina era siempre el país que más sufría. Hoy somos un país mucho más preparado para absorber este tipo de eventos porque tenemos superávit financiero y superávit energético", afirmó.
Vaca Muerta como escudo cambiario
La conexión entre Vaca Muerta y la estabilidad del dólar no es una intuición política sino una relación concreta. El superávit energético genera dólares comerciales de manera sostenida y creciente, lo que reduce la dependencia del tipo de cambio respecto de la liquidación agrícola estacional y del financiamiento externo. "Hoy esta estabilidad cambiaria en pleno shock externo no solo favorece a la energía y a la minería. Favorece a todo el país", señaló.
El ministro también salió al cruce de uno de los argumentos más repetidos contra el modelo energético: que no genera empleo. "Es erróneo decir que la energía y la minería no generan trabajo. Basta hablar con el gobernador de Neuquén para ver todo lo que se está desarrollando alrededor de Vaca Muerta", afirmó. Y agregó un segundo punto que considera igualmente importante: "Lo que contribuyen al equilibrio general", en referencia al impacto macroeconómico que tiene el superávit energético sobre la estabilidad del conjunto de la economía.
El cambio de modelo y la restricción externa
Caputo aprovechó el auditorio del IAE para defender el concepto de "cambio de modelo" que el Gobierno viene usando para diferenciarse de las políticas económicas de las últimas décadas. Su argumento central fue que el problema histórico de la Argentina no fue la apertura sino el déficit fiscal. "En los últimos 124 años tuvimos déficit fiscal en 113 y sufrimos 22 crisis. De esas 22, veinte fueron de origen fiscal", sostuvo.
También cuestionó el concepto de restricción externa, una de las ideas más arraigadas en el análisis económico argentino. "No hay un problema de restricción externa. Hay un problema de modelo". Y lo respaldó con un dato concreto: "Hay dólares para importar, para repatriar dividendos y para que la gente pueda ahorrar. Y sobran tantos dólares que el Banco Central viene comprando a razón de 100 millones por día".
Lo que no sucedió en 15 años
Uno de los pasajes más llamativos de la exposición fue cuando el funcionario describió el punto de partida del que viene el país. "La actividad económica no se movió en 15 años. Las exportaciones no se movieron. El empleo no se movió. Lo único que subió fue la inflación y la pobreza".
Frente a ese diagnóstico, el ministro defendió la decisión de apuntar al equilibrio financiero, es decir, incluyendo el pago de intereses de la deuda, como el ancla que hace posible todo lo demás. "Nosotros queríamos equilibrio financiero. ¿De dónde creen que íbamos a sacar 8.000 millones de dólares por año para tomar nueva deuda y pagar intereses?", planteó ante el auditorio.
El cierre fue en clave de largo plazo. Mencionó el potencial de varios sectores exportadores pero reservó la mención más enfática para la energía. "No es solamente la energía. Son muchos sectores. Hay dólares para todo el mundo".







