La provincia de Río Negro busca obtener regalías por el transporte de crudo a través del Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), que conectará la formación neuquina con el puerto de Punta Colorada, en la costa rionegrina. Como condición para otorgar los permisos finales para la construcción de la obra, el gobierno pretende que las petroleras paguen un 1% sobre el precio de venta del petróleo, según informaron algunos medios.
El gobernador rionegrino, Alberto Weretilneck, sostiene que la provincia será clave para la infraestructura del proyecto, ya que aportará el puerto para la salida del crudo y garantizará la "licencia social" para la ejecución de la obra. Sin embargo, hasta el momento, la provincia no participa en los beneficios económicos que generará el oleoducto. En contraste, Neuquén percibe regalías del 12% sobre la producción de petróleo, y en algunos casos, un 3% adicional.
El oleoducto Vaca Muerta Sur es un ambicioso proyecto liderado por la petrolera estatal YPF y otras empresas del sector, como Pan American Energy (PAE), Pluspetrol, Vista y Pampa Energía. La infraestructura permitirá transportar hasta 550.000 barriles diarios de crudo desde la cuenca neuquina hasta el Atlántico, facilitando su exportación a mercados internacionales. Se estima que la inversión total en la obra oscila entre los 2.500 y 3.000 millones de dólares.

La propuesta de Río Negro, que busca obtener un ingreso aproximado de 60 millones de dólares anuales por este canon, fue rechazada por las empresas involucradas. Estas argumentan que cuentan con estabilidad fiscal otorgada por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), lo que les otorga ciertos beneficios tributarios y normativos. Consideran que este pedido podría representar un antecedente para futuras exigencias provinciales y afectar la seguridad jurídica del sector.
El gobierno de Río Negro, por su parte, mantiene firme su postura y hasta el momento no otorgó las autorizaciones finales para la construcción del oleoducto. Desde la administración provincial argumentan que la operación del proyecto en su territorio genera impactos ambientales y sociales, por lo que consideran justo recibir una compensación económica por su contribución al desarrollo de la infraestructura petrolera.
Las negociaciones entre la provincia y las empresas continúan sin un acuerdo definitivo. Mientras tanto, el avance del proyecto podría verse afectado si Río Negro decide demorar la firma de los permisos necesarios. El resultado de esta disputa podría sentar un precedente para futuros proyectos energéticos en Argentina y redefinir la distribución de beneficios entre las provincias involucradas en la explotación de los recursos naturales.
El proyecto
El oleoducto, que tendrá una extensión de 600 kilómetros, permitirá transportar hasta 550 mil barriles diarios de petróleo, con la posibilidad de expandirse a más de 700 mil barriles por día, desde Vaca Muerta hasta el océano Atlántico en la costa de Río Negro.
Con los primeros caños ya instalados y el inicio del segundo tramo programado para la primera parte del 2025, el oleoducto promete generar hasta 20 mil millones de dólares anuales en exportaciones para la Argentina, convirtiéndose en un pilar del desarrollo energético y económico del país.
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto son las monoboyas de Punta Colorada, estructuras que se instalarán en la terminal portuaria para cargar buques de gran porte.
Según lo informado por la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Villa Regina, ya se definió que en dicha localidad se concentrará la base administrativa de este proyecto millonario y en Chichinales se asentará la base operativa de este oleoducto.







