Verónica Zárate se recibió de ingeniera industrial en la Universidad Nacional de Cuyo a los 27 años y ese mismo año entró a Tecpetrol. Primero la mandaron al sur, a Comodoro Rivadavia, que era donde la empresa tenía concentrada su operación. Cuando el boom de Vaca Muerta empezó a cambiar la escala del negocio, la trasladaron a Neuquén. Hoy trabaja en el área de planning operativo del yacimiento Fortín de Piedra, el bloque gasífero del Grupo Techint que produce el 15% del gas que consume la Argentina, y desde ese lugar observa cómo funciona de verdad la industria más dinámica del país.
Lo primero que desmitifica es la idea de que Vaca Muerta es solo para ingenieros en petróleo. “Los ingenieros en petróleo son los menos. Somos un montón de otro tipo de rama”, dice. En Tecpetrol conviven ingenieros industriales, de sistemas, de procesos, licenciados en recursos humanos, en administración, técnicos de distintas especialidades. La operación en campo es solo una parte del engranaje.
La sala de control que reemplazó al operador de campo
Una de las transformaciones más concretas que describe Zárate es la automatización del manejo de pozos. Hace algunos años, cuando la demanda de gas variaba y había que abrir o cerrar válvulas, un operador tenía que ir físicamente al pozo. Hoy eso se hace desde una sala de control en las oficinas de Neuquén.

“Vos podés, en función de la demanda de gas, ir accionando válvulas de forma remota para poder ir abriendo, cerrando pozos, restringiendo”, explica. La demanda de gas es diaria, tiene variaciones estacionales y responde al mercado en tiempo real. La sala de control permite ajustar la producción desde un escritorio, apretando botones, con la misma lógica con la que antes se hacía sobre el terreno.
Eso no significa que los operadores desaparecieron. Significa que su rol cambió. “Toda la experiencia que tienen esos operadores, los que conocen cuáles son los pozos más rindientes, hoy en una sala se sigue requiriendo”, señala. La inteligencia artificial y la automatización no eliminaron el conocimiento humano, lo relocalizaron.
Para la joven, la pregunta sobre si la tecnología reemplaza puestos tiene una respuesta más matizada que el miedo que suele generar. “No es que se reemplazan sino que va cambiando el perfil del puesto o las actividades que cada persona hace”, dice. Y agrega dos argumentos que la industria suele destacar pero que suenan más concretos en su boca: más velocidad y más seguridad. En una industria de alto riesgo como la petrolera, reducir la exposición física de los operadores no es un dato menor.
El camino para llegar: pasantía, programa de jóvenes y paciencia
Verónica llegó a Tecpetrol por el programa de jóvenes profesionales de la empresa, que permite rotar por distintos sectores durante dos años antes de definir una posición estable. La primera vez que aplicó, cuando todavía estaba terminando la carrera, no quedó. Al año siguiente la llamaron ya que su CV había quedado en el sistema.
Para quienes están pensando en venir a buscar trabajo a Neuquén, su consejo es claro y va en contra de la aventura. “Conviene ir ya con trabajo”, dice. La razón no es solo laboral: la ciudad está creciendo tan rápido que conseguir alquiler, establecerse y sostener el costo de vida sin un ingreso asegurado desde el primer día es difícil.

El camino que recomienda es tantear el mercado desde lejos: revisar portales de empleo de las empresas, aplicar a convocatorias, participar de programas de pasantías o de jóvenes profesionales. “Hay muchas personas postulando para esa vacante, entonces considero que sí, hay que ir tanteando un poco el mercado antes de venir”, suma.
Mendocinos, argentinos y el perfil que las empresas internacionales valoran
La mujer menciona de pasada que en Neuquén hay muchos mendocinos, y la observación lleva a algo más amplio: el perfil del profesional argentino tiene reputación entre las empresas internacionales que operan en Vaca Muerta. “No solo técnicamente estamos bien vistos, sino también en la forma de trabajar. Argentina tiene esta fama de resolutivo, de optimización y de buscar siempre alternativas y oportunidades, y eso está muy bien visto para empresas extranjeras”, dice.
Tecpetrol opera en otros países y la rotación de profesionales es constante. Los argentinos viajan, traen experiencia de afuera, la aplican acá. Y los de afuera vienen a ver cómo se trabaja en la cuenca. Ese intercambio es, según ella, parte de lo que hace que Vaca Muerta sea un lugar que forma profesionales rápido. “Vos te metés en un proyecto donde los desafíos están desde el minuto cero, te dan un montón de responsabilidades y en dos o tres años ya tenés una mochila cargada con experiencias de campo, de gestión, de estrategia”, explica.
Entró a los 27. Hoy tiene 34 y trabaja en el epicentro de la industria energética más activa de América Latina. Dice que se considera afortunada. Y no lo dice como protocolo.







