La industria que produce Vaca Muerta inauguró este lunes su nueva casa con un discurso que no era el de siempre. En las oficinas de Suipacha 1175, en Buenos Aires, la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) abrió su nueva sede ante socios, representantes de otras cámaras empresarias, legisladores y funcionarios del sector, y su presidente, Carlos Ormachea, eligió el momento para lanzar una advertencia que pocas veces se escucha desde adentro de la industria.
"Vaca Muerta es un extraordinario proyecto de exportación que da recursos al Estado y dólares a la economía, algo que escaseaba y provocaba crisis recurrentes. Por eso existe la ilusión de que nos vamos a salvar con ella. Pero no es así", dijo Ormachea en el brindis inaugural, y la frase resonó en una sala donde estaban sentados los titulares de la Unión Industrial Argentina, Martín Rapallini, de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss, y de la Cámara de Empresarios Mineros, Roberto Cacciola.
La presencia de esos tres nombres no fue casual. Ormachea los convocó como parte de un argumento sobre la necesidad de construir consensos que vayan más allá del petróleo y el gas.
La salvación colectiva
Para explicar su postura, el presidente de la entidad apeló a una cita del Papa Francisco: "Nadie se salva solo". Y la reencuadró desde el sector que representa: "Sobre esta idea nosotros decimos que nadie puede salvar a todos. La salvación es una construcción colectiva. No me imagino a un sector transformando al país solo".
El presidente de la CEPH fue más específico sobre lo que eso implica en la práctica. "Hay que blindar la inversión en los proyectos críticos y fundamentales con una política de Estado que exprese un consenso sobre qué hacer en la Argentina", señaló, y de esa consigna derivó una propuesta concreta: "Vamos a trabajar con otras instituciones empresarias para derribar las barreras que aún puedan frenar las inversiones para seguir avanzando. Y eso lo tenemos que hacer entre todos".
La advertencia sobre el límite del sector tuvo también una dimensión de competitividad global. "Tenemos un proyecto de industria que es también del país. Lindo pero desafiante. Es muy difícil ejecutarlo y hacerlo bien. Puede haber un derrame virtuoso en la medida que todos podamos hacer un proyecto bien competitivo, porque tenemos que salir a enfrentar a los grandes", dijo Ormachea, en referencia a las otras grandes cuencas productoras que compiten por el mismo capital y los mismos mercados que Vaca Muerta.
Una cámara que creció con la cuenca
La inauguración de la nueva sede tiene una dimensión simbólica que excede la logística de una mudanza. La CEPH, que nuclea a las principales operadoras de petróleo y gas de la Argentina entre sus asociadas, fue la entidad que negoció y firmó la semana pasada el acuerdo vial con el gobierno de Neuquén para prefinanciar 160 kilómetros de rutas en el corredor petrolero por hasta 177 millones de dólares. Es también la cámara que llevó a 15 empresas a Houston para el foro Shale in Argentina: Unleashing Vaca Muerta to the World en septiembre, y que encabeza la agenda de diálogo entre la industria y los distintos niveles del Estado sobre el desarrollo del no convencional.
La nueva sede, funcional y preparada para los encuentros de trabajo que la actividad demanda, es en ese sentido la imagen física de un crecimiento institucional que acompaña al crecimiento de la cuenca. Ormachea lo describió como una "revitalización" de la entidad, acorde al ritmo de una industria que en 2026 viene encadenando récords de fractura, aprobaciones bajo el RIGI y anuncios de inversión de escala histórica.







