El ministro de Energía de la provincia, Gustavo Medele, salió a explicar el alcance del acuerdo entre Neuquén e YPF para el desarrollo de Gas Natural Licuado (GNL), aprobado la semana pasada por la Legislatura, y no escatimó en calificativos: lo definió como "un hito en la producción y explotación hidrocarburífera de la provincia".
El funcionario subrayó que el principal valor del proyecto es abrir un canal de comercialización internacional que hasta ahora no existía. La exportación de GNL, explicó, permitiría reducir una de las ineficiencias estructurales del mercado gasífero argentino: la brecha estacional entre el consumo de invierno y el de verano, que hoy ronda el 50%. "Estos cambios de demanda hacen que no sea tan eficiente la obra, la inversión y la actividad", señaló Medele, y planteó que un mercado internacional de destino permitiría equilibrar esa curva, dándole mayor continuidad y previsibilidad a la producción.
Esa previsibilidad, apuntó el ministro, tiene efectos prácticos concretos: permite planificar a largo plazo la cantidad de equipos de perforación necesarios y la dotación de personal, dos variables críticas para la escala que Vaca Muerta necesita alcanzar.
En términos financieros, el acuerdo estructura los compromisos de inversión en dos tramos. El primero, de 150 millones de dólares, se activa con la obtención de las concesiones de explotación y ya cuenta con una cartera de obras identificada, algunas en etapa de preingeniería. El segundo, de 175 millones de dólares, queda sujeto a la consolidación del marco regulatorio nacional y a la certificación de adhesión al RIGI. Medele estimó que ese segundo desembolso podría ejecutarse "hacia fines de este año o comienzos del próximo".
El impacto territorial más inmediato apunta a Cutral Co y Plaza Huincul, las dos ciudades históricamente ligadas a la industria hidrocarburífera provincial.
Horizonte de tres décadas
Consultado sobre los plazos, el ministro trazó un escenario de largo aliento: una fase de expansión de actividad durante los próximos cinco años hasta alcanzar una meseta productiva que, según sus proyecciones, podría sostenerse por al menos treinta años.
"La provincia ya demostró que puede perforar pozos, producir, cuenta con gente capacitada y ha evidenciado que puede explotar los recursos de manera sustentable. El próximo desafío es hacerlo de manera continua y escalarlo", sintetizó Medele. "En estos dos puntos es donde este proyecto se encaja."
Resta, de todos modos, definir aspectos técnicos centrales: trazas de gasoductos, tipos de plantas y la ingeniería de detalle del proyecto. "Recuerden que este es el primer proyecto de estas características en la provincia de Neuquén y también a nivel nacional", recordó el funcionario.







