Rincón de los Sauces se detuvo un momento para mirar hacia atrás. Este miércoles, en el nuevo Parque Industrial de la ciudad que late al ritmo de Vaca Muerta, una multitud se reunió para homenajear a Guillermo Pereyra, el dirigente que condujo el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa durante décadas y cuya impronta sigue siendo el ADN de la organización gremial más influyente de la industria no convencional argentina. El acto incluyó el descubrimiento de una estatua y una placa en su memoria, y tuvo como telón de fondo una fecha con peso propio: los 27 años del paro petrolero del 9 de septiembre de 1999, una jornada que cambió la historia del sindicalismo petrolero de la región.
Marcelo Rucci, actual secretario general del gremio y uno de los protagonistas de aquella huelga, fue el hilo conductor del acto. "Un día especial, un día para recordar como lo hacemos diariamente. Un gran líder, un gran hombre como fue Guillermo, logró esto, la unidad de los trabajadores. Porque la esencia de nuestro sindicato es la esencia que dejó marcada a fuego nuestro gran líder que fue Guillermo Pereyra. Primero la gente", dijo el dirigente, y la frase resonó entre quienes llenaron el predio.
El paro que lo cambió todo
Antes de que el Sindicato fuera la estructura poderosa que es hoy, hubo un momento en que todo estaba en juego. Rucci lo recuerda con precisión: despidos, condiciones laborales que no eran las que los trabajadores querían, un gremio que todavía no tenía la fortaleza ni la cantidad de afiliados que tendría después. En ese contexto, un grupo de trabajadores de Rincón fue a plantear sus reclamos a Pereyra. "Fuimos, planteamos lo que nos estaba pasando: despidos, condiciones de trabajo que no eran las que queríamos, avasallamiento. Y nos escuchó", recordó Rucci.
La respuesta fue el paro del 9 de septiembre de 1999. "Ese 9 de septiembre fue un paro que cambió la historia, no solamente para nosotros como trabajadores, sino también para la industria", afirmó el secretario general. Uno de los momentos más emotivos del acto llegó cuando Rucci convocó al escenario a los trabajadores jubilados que habían protagonizado aquella jornada. La multitud respondió con un aplauso cerrado que unió simbólicamente a dos generaciones del sindicalismo petrolero.
La unidad como legado
El mensaje que Rucci eligió para el homenaje no fue solo retrospectivo. "Ese fuego que tenemos los petroleros y que nos inculcó Guillermo lo tenemos que seguir teniendo. Tenemos que seguir entendiendo que en la unidad de los trabajadores está el futuro", dijo, y conectó el legado de Pereyra con los desafíos que el sindicato enfrenta en el presente, desde la presión de Halliburton sobre las pymes proveedoras hasta la ausencia del gremio en foros internacionales como el de Houston.
La dimensión personal también tuvo su lugar. "Fue un honor haber transitado tantos años de mi vida junto a un líder como Guillermo. Mi lealtad hacia Guillermo fue inquebrantable. Por siempre tu soldado, Guillermo. Por los años de los años, dejaste mucho, nos dejaste mucho", expresó.
Ernesto Inal, secretario adjunto del gremio, sumó su voz al homenaje con una frase que resume el lugar que Pereyra ocupa en la historia del sindicalismo regional: "Guillermo dio su vida por esta institución. Mueren aquellos que son olvidados y Guillermo Pereyra jamás será olvidado, porque si somos lo que somos es porque él marcó el primer paso".
La voz de la familia también estuvo presente. Martín Pereyra recordó a su padre con una definición que lo retrata entero: "Guillermo amaba esta organización y amaba defender a los trabajadores. Para él esto no era un trabajo, era su pasión".
El acto cerró con una promesa de Rucci que convirtió el homenaje en algo más que un recuerdo. "No tengan ninguna duda de que acá vamos a estar, vamos a discutir y vamos a pelear por cada cosa que se presente. Y si es necesario, vamos a ir a la lucha como fue en el año 99, ese año que marcó nuestra historia".
La estatua y la placa quedaron en el Parque Industrial de Rincón. El fuego que Pereyra encendió, según los que lo conocieron, sigue ardiendo.







