El conflicto legal entre Argentina y los fondos Burford Capital por la expropiación de YPF en 2012 dio un nuevo giro tras la intervención del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que pidió a la jueza Loretta Preska que rechace la orden de “turnover” solicitada por los demandantes, argumentando que violaría las normas de inmunidad soberana.
Este eventual cambio en la postura del gobierno estadounidense podría reconfigurar el escenario, con potenciales implicancias para los activos de YPF en Estados Unidos.
El Departamento de Justicia dijo que la orden de ‘turnover’ de las acciones de YPF, que piden los demandantes, "viola las normas de inmunidad soberana de Estados Unidos" y le pide a Preska que "la rechace".
El concepto de inmunidad soberana protege a los estados extranjeros de ciertas acciones legales en tribunales de otros países, incluyendo la ejecución de sentencias que impliquen la expropiación de activos. En este caso, la dependencia judicial estadounidense argumentó que acceder al pedido de los demandantes podría sentar un precedente peligroso, debilitando las protecciones de inmunidad soberana que también benefician a Estados Unidos en otros litigios internacionales.
Sin embargo, la posición del gobierno norteamericano no es inamovible. Un cambio en la administración o en sus prioridades estratégicas podría modificar el enfoque hacia este tipo de casos, especialmente si se consideran factores geopolíticos o comerciales.
¿Qué pasaría si EEUU cambia su postura?
Si el gobierno decidiera apoyar a los demandantes en su intento de obtener activos de YPF como garantía de pago, se abriría la puerta a un proceso de expropiación de activos de la empresa en suelo estadounidense. Esto podría incluir propiedades, cuentas bancarias o participaciones en operaciones energéticas vinculadas a YPF.
El demandante
Burford Capital es lo que se denomina un hedge fund o fondo de cobertura, que se dedica a la compra de los derechos de litigio de empresas quebradas de todo el mundo y luego inicia juicios por sumas mucho mayores. En otras palabras, funciona a nivel judicial del mismo modo que los llamados “fondos buitre” lo hacen con la compra de títulos de deuda de alto riesgo.
Concretamente, este fondo adquirió el proceso de quiebra de 2 empresas del Grupo Petersen: Petersen Energía Inversora y Petersen Energía, que poseían acciones por el 25% de YPF, compradas a la petrolera española Repsol en 2 operaciones en 2008 y 2011.
Impactos Potenciales
- Pérdida de Control Operativo: YPF podría enfrentarse a la pérdida de activos clave en sus operaciones internacionales, afectando su capacidad de inversión y expansión.
- Precedente Jurídico Internacional: un fallo favorable a los fondos buitres con el respaldo de Estados Unidos podría alentar litigios similares contra otros Estados, erosionando la inmunidad soberana a nivel global.
- Tensiones Bilaterales: un cambio en la postura del gobierno estadounidense podría deteriorar las relaciones entre Argentina y Estados Unidos, afectando la cooperación en sectores estratégicos como la energía y el comercio.
El rol estratégico de YPF en la economía Argentina
YPF no es solo una empresa; es un pilar fundamental de la economía argentina y un actor clave en el desarrollo de Vaca Muerta, una de las mayores reservas de shale oil y gas del mundo. Cualquier debilitamiento de su posición financiera y operativa podría poner en riesgo proyectos energéticos cruciales para el país, afectando el suministro energético y la generación de empleo.

Además, YPF juega un rol central en la política energética de Argentina, actuando como una herramienta de soberanía para garantizar la disponibilidad de recursos estratégicos. Un revés en este litigio podría comprometer su capacidad de cumplir con ese mandato.
El contexto político en Estados Unidos
La reelección de Donald Trump añade una capa de incertidumbre al conflicto. Durante su primer mandato, Trump se mostró a favor de políticas que protegieran los intereses de los inversores estadounidenses. Sin embargo, también podría buscar mantener relaciones cordiales con Argentina, especialmente si percibe en Vaca Muerta una oportunidad para fortalecer la seguridad energética de la región.
El futuro de este caso dependerá en gran medida de cómo la nueva administración equilibre estas prioridades.
El desenlace de este litigio no solo determinará el futuro de la empresa, sino que también sentará un precedente que podría redefinir las reglas del juego en los litigios internacionales. Por ahora, la esperanza de Argentina reside en la continuidad del respaldo del Departamento de Justicia, pero el escenario sigue siendo altamente volátil y merece un seguimiento cercano.







