Hay una empresa que no perfora, que no tiene torre propia y que sin embargo está en casi todas partes dentro de Vaca Muerta. Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) es titular de decenas de concesiones, participa en los comités donde se deciden los planes de trabajo anuales, tiene representación en los contratos con los gigantes de la industria, y acaba de lanzar 15 nuevas áreas a licitación enfocadas en líquidos.
Su presidente, Guillermo Savasta, economista que llegó al sector petrolero por una hiperinflación y se quedó por vocación, habló con VacaMuerta.ar sobre el rol de la empresa, los límites entre bloques, la arena, los crudos y hacia dónde va el desarrollo de la formación.
Savasta no llegó al petróleo por vocación técnica. Llegó por la economía y, dentro de ella, por una crisis. "Viví la hiperinflación del '89. Entré a trabajar con contrato de tres meses, el primer mes cobré y compré lo que necesita, el segundo mes ya no me alcanzó para todo y el último fui a cumplir nomás", recordó sobre cómo decidió su vocación. Esa experiencia lo empujó a estudiar economía para entender qué había pasado. El paso al sector hidrocarburífero llegó años después, en la gestión de Jorge Sapag, cuando el gobernador armó equipos de trabajo para el desarrollo no convencional como eje de su plan de gobierno y ahí comenzó su carrera en la función pública y los hidrocarburos.

"Estaban venciendo las concesiones convencionales, el recurso convencional declinaba y dentro de las alternativas Sapag postulaba la posibilidad del no convencional. Armó un equipo y me convocaron. Ese fue mi inicio", contó. Luego se dio la creación de GyP, que absorbió HIDENESA y creció junto con Vaca Muerta.
La empresa tiene casi un centenar de bloques bajo su órbita, opera como empresa estatal provincial bajo la Ley de Hidrocarburos y funciona como un articulador entre el gobierno y las operadoras privadas, de acuerdo a lo que contó su impulsor Jorge Sapag en su libro Vaca Muerta: Tesoro y Faro para la Argentina.
¿Qué hace G&P?
G&P no opera torres, no tiene flota de camiones, no fractura pozos, sino que es la dueña del recurso. "Ponemos el subsuelo, el área, el título. Y después participamos activamente en los comités operativos donde se definen los planes de trabajo anuales, las contrataciones, las aprobaciones", explicó Savasta.
Pero hay algo más, algo menos evidente y quizás más valioso: el conocimiento transversal. "G&P está con muchos operadores al mismo tiempo. Entonces conoce distintas problemáticas y aporta a la curva de aprendizaje. Respetando confidencialidades, sabés cómo se resolvió un problema en el área vecina, en el otro bloque, y eso se aporta en los comités", agregó.
En términos más concretos: G&P es una especie de memoria institucional de Vaca Muerta, un actor que observa cómo trabajan aquí y allá, más al norte, al oeste y puede llevar ese conocimiento de un lado al otro, mejorando la toma de decisiones sin traicionar secretos comerciales. Es una bisagra. "No somos la autoridad de aplicación ni somos la empresa 100% privada. Somos empresa testigo, y eso genera valor tanto para la provincia como para las empresas", dijo Savasta.
El laberinto de los límites
Una de las preguntas más frecuentes para quien intenta entender Vaca Muerta mirando un mapa es: ¿por qué los bloques tienen esas formas tan irregulares? ¿Por qué algunos parecen dibujados por alguien muy creativo y otros siguen una lógica casi geométrica?

Savasta lo explicó con paciencia. El origen está en los primeros 100 años de la industria petrolera argentina, cuando los bloques eran grandes, exploratorios, pensados para el convencional. A medida que se hacían descubrimientos, las empresas ajustaban las superficies de concesión al hallazgo y revertían el resto. Fueron quedando recortes, manchones, pedazos de mapa sin asignar que luego se reorganizaron.
"Los factores que influyen son el histórico, el subsuelo esperado, los límites naturales —ríos, lagos, montañas—, las comunidades que habitan la zona y los límites legales de superficie por concesión", enumeró. El problema de las formas irregulares no es solo estético. Las diagonales y líneas no rectas son una pesadilla para los sistemas de información geográfica y los georeferenciados. "Todo es complejo cuando las áreas no son cuadradas o rectangulares", admitió.
Pero hay un problema más serio: los pozos horizontales. Con fracturas que pueden extenderse más de dos kilómetros en horizontal, es perfectamente posible que un pozo que arranca en un bloque termine produciendo en el bloque vecino. "El pozo puede quedar 200 metros dentro de tu bloque y el resto en el otro", explicó Savasta.
La solución, cuando pasa, es negociada entre las partes y luego presentada a la autoridad de aplicación. De hecho, ya existe un bloque que se llama precisamente "Límite", creado específicamente para resolver un caso de este tipo entre Trapial y Chigüido (o Chiguido, dependiendo a quién le preguntes). Las partes acordaron quién lo opera y cómo se distribuye la producción. "Son soluciones de parte que se proponen a la autoridad y se les encuentra el formato", dice Savasta.
15 áreas nuevas: líquidos, hubs y expectativas
En la última licitación, G&P lanzó 15 bloques. La decisión de enfocarse en líquidos no fue arbitraria. "El panorama de evacuación de petróleo está más claro hoy", explicó Savasta. "En gas todavía hay restricciones. Cuando el GNL esté más consolidado, cuando ya se esté exportando, va a venir esa etapa del gas, que tiene un potencial enorme. Pero hoy el mercado local y regional está cubierto y no tiene sentido ir allá", dijo.
Los 15 bloques están distribuidos geográficamente para cubrir distintas zonas de la provincia —norte, centro, sur— y agrupados en hubs de dos o tres áreas cada uno, pensando en la lógica operativa y logística. Tienen información previa, están cerca de centros logísticos y le falta a cada uno algún trabajo de comprobación para confirmar que los recursos son extraíbles y cuantificar cuánto.
¿Cuántos bloques quedan disponibles después de estos 15? Savasta prefiere no dar el número exacto en esta entrevista para no generar expectativas prematuras, pero confirma que hay bastante más en la ventana de gas, esperando el momento correcto del mercado.







