En la última década, el desarrollo de Vaca Muerta fue, ante todo, una historia de petróleo. Los pozos, las fracturas, las inversiones y los récords de producción giraron en torno al barril. El gas quedó en un segundo plano, su extracción rezagada frente a la velocidad con que creció el crudo, y acompañándolo a la espera de grandes proyectos que den paso a su momento.
Finalmente, el día llegó. El Gas Natural Licuado (GNL) entró en escena con dos proyectos de exportación desde Río Negro con materia prima de Neuquén. El gobierno provincial firmó un acuerdo con YPF a principios de mes y una semana después envío un proyecto de ley a la Legislatura, que avanzó más rápido que ligero y se apresta para su aprobación esta semana.
El petróleo tuvo momentos de alta rentabilidad con la guerra en Ucrania en 2022 y el conflicto en Medio Oriente, que llegó a su fin hace pocos días, con cotizaciones que llevaron a 100 dólares de manera sostenida. Sin embargo, el cuento de hadas tuvo un final y entre tanto el barril osciló en torno a os 70 dólares. Hoy está en 81 USD.
En ese contexto, en el que los productores tuvieron ganancias extras y algunas pérdidas, la estabilidad a la que se encaminan las cotizaciones florecen otras opciones. El interrogante que empieza a tomar fuerza en la industria es qué sostiene el nivel de actividad si el petróleo sigue bajando. La respuesta que varios actores confluyen en señalar es la misma: el gas natural licuado.
El tablero global y el lugar de Argentina
El mercado de GNL es exigente y está lejos de ser un terreno libre. Estados Unidos concentró casi el 60% de todas las decisiones de inversión en nuevos proyectos de licuefacción desde 2019 y su participación en la oferta global pasará del 25% actual a cerca de un tercio para 2030. Qatar controla alrededor del 15% de esas inversiones. Australia suma cerca del 18% del mercado. Rusia, con un 7%, mantiene capacidad instalada y contratos de largo plazo. Neuquén entra a ese tablero desde el interior del continente, con gasoductos en construcción y una salida atlántica patagónica que implica más millas que los puertos del Golfo de México hacia Europa, y más distancia que Qatar hacia Asia.
La desventaja logística es real. Sin márgenes que compensen esa brecha estructural, el proyecto no compite. Por eso se planteó un esquema de regalías especiales para las cinco áreas que desarrollará YPF: será de entre el 7,5% y el 12% según la evolución del índice JKM, si el precio del GNL sube, la provincia cobra más; si baja, la carga sobre el proyecto se reduce para mantener su viabilidad económica. La iniciativa generará divisas por exportaciones, movilidad del mercado laboral, activación de la cadena de valor y monetización de Vaca Muerta. En frente, voces opositoras y algunas gremios, se oponen a las reducción del 34% de la alícuota que pagan las empresas. La pregunta es ¿por qué ceder ingresar? La respuesta oficial: el 100% de cero es cero.
Horacio Marín, CEO y presidente de YPF, sitúa el proyecto en una escala que va más allá del equilibrio de costos. Para la compañía, el objetivo es que Argentina se convierta en el sexto exportador mundial de GNL, capturando precios altos en el mercado internacional a partir de 2030.
"Es el project finance más grande de la historia de América Latina", dijo y detalló que impulsará inversiones que superan los 100.000 millones de dólares solo en el conjunto de proyectos liderados por YPF, cifra que podría escalar hasta 220.000 millones si se desarrollan todas las locaciones auditadas en Vaca Muerta. La construcción de infraestructura asociada, que implica barcos de licuefacción, gasoductos de 36 y 48 pulgadas, generaría entre 50.000 y 60.000 puestos de trabajo directos.
En ese argumento también aparece una variable geopolítica: en un mundo donde los conflictos en Medio Oriente y Ucrania alteraron los flujos energéticos, Argentina se posiciona como proveedor seguro, alejado de zonas de tensión y con acceso a ambos océanos. Es un activo que los compradores europeos y asiáticos valoran de manera creciente.
En el mismo sentido, el gobernador Rolando Figueroa describió el acuerdo con YPF como el resultado de un proceso de negociación extenso, en el que la provincia resistió presiones para ceder en los términos de renta. El esquema que llegó a la Legislatura preserva las regalías sobre los gases ricos y establece un mecanismo variable para el metano: una base de 7,5% que puede escalar hasta el 12% si los precios internacionales suben. El mecanismo se revisa cada tres años en función de la relación entre el precio internacional del GNL y el precio del gas en el mercado interno. No es una condición fija para 30 años: es un esquema que se adapta a cómo evoluciona el negocio.

A eso se suman ingresos no recurrentes pero significativos: 175 millones de dólares por la adjudicación de las áreas y otros 175 millones condicionados a la firma del proyecto final de inversión. Figueroa enmarcó el acuerdo en términos que trascienden la coyuntura fiscal: "Lo tomamos como un desafío generacional", dijo, y vinculó el proyecto con la historia de Cutral Co y Plaza Huincul, cuya pueblada cumple exactamente 30 años, como símbolo de lo que ocurre cuando se pierde la oportunidad de crecer.
Desde la industria, el cambio de foco se percibe como una evolución natural ante un ciclo de precios petroleros menos favorable. La lectura es directa: el desarrollo gasífero venía siendo marginal comparado con el avance del crudo, pero el acuerdo entre YPF y ENI para exportar gas abre un nuevo capítulo. Si el petróleo retrocede y el GNL se consolida como negocio exportador, hacia Europa, Asia o Medio Oriente, el nivel de actividad en fractura no solo se mantendría sino que debería incrementarse. "Es una diversificación dentro del propio sector no convencional, que es beneficioso por lo menos desde el punto de vista de la actividad de fractura", dijo una fuente del sector a VacaMuerta.ar.
La dimensión ambiental como condición de sostenibilidad
El debate sobre GNL no puede separarse de la pregunta sobre cómo se extrae. Neuquén avanzó en dos decisiones que el subsecretario de Cambio Climático provincial, Santiago Nogueira, encuadra como parte de una política ambiental activa. La Resolución 258/2025 creó un programa de monitoreo y mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero que obliga a todas las operadoras de la cuenca a medir, reportar y reducir su huella, con verificación de terceros independientes, sin antecedente equivalente a nivel subnacional en América Latina; y el Decreto 792/2026, que convirtió en política pública prioritaria la reutilización y recirculación del agua en los desarrollos no convencionales: una decisión estratégica en una provincia que declaró la emergencia hídrica en octubre pasado.
Crecer en producción y reducir el impacto ambiental por unidad producida no son objetivos contradictorios. Son, en todo caso, la única combinación que hace sostenible el modelo en el mediano plazo.
El proyecto de GNL no resuelve por sí solo la dependencia estructural de Neuquén respecto de la renta hidrocarburífera y genera una nueva grieta en ese sector. Pero puede financiar la transición si los recursos se canalizan con criterio. La gran novedad que trae el proyecto es que monetizar Vaca Muerta y diversificar la economía son la misma apuesta, con el gas como nuevo eje.







