La apuesta de Argentina por el Gas Natural Licuado (GNL) dio un paso definitivo. Southern Energy, la compañía que agrupa a Pan American Energy (PAE), YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, obtuvo un segundo permiso de exportación de GNL por 30 años, un aval clave para el desarrollo de su ambicioso proyecto en la costa de Río Negro. La resolución 353/2025 del Gobierno nacional destraba la llegada del segundo buque, el MKII, una pieza tecnológica que por sí sola valida la construcción de un gasoducto dedicado desde Vaca Muerta.
El permiso de exportación, que define al proyecto como un paso clave para el impulso de la inversión en el sector, entrará en vigencia a partir del 1° de septiembre de 2028. Esta autorización se refiere a la producción del segundo buque que se unirá al Hilli Episeyo, el primer barco que Southern Energy ya confirmó. El proyecto combinado podría generar exportaciones por hasta 20.000 millones de dólares y creará 1.900 puestos de trabajo directos e indirectos durante la etapa de construcción.
El MKII al detalle: un salto tecnológico y de escala
El MKII es una pieza central en la estrategia de Golar, que decidió invertir en su desarrollo en septiembre de 2024. Southern Energy y Argentina comenzaron las negociaciones para traer el buque al país en enero y firmaron el acuerdo definitivo en mayo.
El barco tiene una capacidad de licuefacción de 3.5 millones de toneladas por año y su llegada eleva la capacidad total del proyecto de GNL en Argentina a 6 millones de toneladas anuales, equivalentes a casi 27 millones de metros cúbicos de gas natural que serán enviados a los mercados de exportación.
Con su operación en el Golfo San Matías, el MKII se convierte en el eslabón fundamental que viabiliza la construcción del gasoducto desde Vaca Muerta, una obra que solo con el primer buque no alcanzaba la escala necesaria. El buque es un metanero de 2004, más moderno que su par, el Hilli Episeyo, que fue nombrado originalmente Fuji LNG, y ya operó en Argentina, realizando cargas para el proyecto Tango de YPF.
El proceso detrás del MKII
El proceso de conversión del MKII en un buque metanero a uno de licuefacción se realiza en el astillero CC Ruffles en Fantasy, China. A diferencia de las conversiones tradicionales, en este caso la nave central del barco se corta a la mitad y la planta de licuefacción se inserta en el centro, extendiendo la eslora.
Una vez terminado, el MKII tendrá una largo total, de pro a popa, de 393 metros, lo que lo convertirá posiblemente en el de mayor tamaño en llegar a la Argentina y uno de los más grandes del mundo, según detalló Marcos Pourteau, gerente de Proyecto de Southern Energy, en una clase magistral.
En su diseño final, el buque tendrá dos trenes de licuefacción más grandes en lugar de los cuatro más pequeños del Hilli Episeyo. La tecnología de licuefacción es la Pru de Black & Veatch (proceso único y escalable de refrigerante mixto), la misma que en el Hilli. Esta tecnología es muy confiable, con millones de horas operativas y varias actualizaciones. La capacidad de almacenamiento del MKII será de 148,000 metros cúbicos, un poco más grande que la del Hilli Episeyo. El buque podrá cargar metaneros de hasta 180,000 metros cúbicos.

El diseño del MKII incluye alojamiento para el personal en la popa y un sistema de tratamiento de gas. Tendrá cuatro brazos de carga en la banda de estribor, con la misma funcionalidad habitual para GNL (dos transfiriendo, uno de retorno de boil-off y uno de reserva). Se espera un equipo de alrededor de 80 personas a bordo en cada momento, una dotación similar a la del Hilli Episeyo.
Sinergias y el futuro de la exportación en Río Negro
La operación conjunta de ambos buques generará sinergias no solo en la construcción del gasoducto, sino también en las operaciones de carga de metaneros y despacho de GNL. La flota de buques de apoyo (remolcadores, buque para el traslado de personal, buque de apoyo tipo PSB para materiales) será la misma para ambos barcos, lo que optimizará los costos.
Con 270.000 metros cúbicos adicionales de almacenamiento combinando ambos buques, se reducirán los tiempos de carga de los metaneros. Se podrán realizar cargas en un FLNG y luego en el otro sin esperar la producción adicional de GNL. Esto también permite una mejor gestión de la producción y de cualquier interrupción operativa.
Con el respaldo de su sólida cartera de socios (YPF, PAE, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG), Southern Energy prevé una inversión total superior a los 15.000 millones de dólares en toda la cadena de valor a lo largo de los 20 años de vida útil del proyecto. Esta inversión adicional permitirá viabilizar inversiones en Vaca Muerta y un mayor nivel de actividad en el upstream.
El proyecto Argentina GNL tiene el potencial de transformar la matriz exportadora del país. La empresa consiguió la estabilidad necesaria para llevar adelante su plan, y el Golfo San Matías, con condiciones oceanográficas similares a las de Kribi, en Camerún (donde el Hilli Episeyo ha cargado más de 120 buques metaneros), se prepara para convertirse en una puerta de salida para la riqueza energética del país.







