Mientras el Hilli Episeyo ya está en funciones despachando gas natural licuado al mundo, en silencio (o no tanto), el MKII, ambos de la empresa Golar, empieza a armar su propio expediente y darle un impulso final al proyecto Argentina GNL, que lidera Southern Energy. Y no es menor: este buque es un 50% más grande que el Hilli y viene con sed de protagonismo. Su capacidad de licuefacción alcanza 3,5 millones de toneladas por año (MTPA), lo que, sumado al Hilli, empuja la producción conjunta a unos 6 MTPA. ¿Y eso qué quiere decir? Traducido al lenguaje gasífero: 27 millones de metros cúbicos por día listos para exportar.
No es solo cuestión de tamaño, sino que lo que cambia es que con el Hilli solo, no hacía falta ampliar la infraestructura de transporte. Con el nuevo buque, sí, ya que se darán otros volúmenes de producción, un impulso económico y estratégico, que requerirá de infraestructura.
Hechos probados
🔧 Transformación en marcha: El MKII, que ya tiene experiencia y será reacondicionado para esta nueva vida. Entra al astillero a comienzos de 2025 y se espera que salga a navegar de nuevo a fines de 2027 o inicios de 2028, convertido en una unidad flotante de licuefacción (FLNG) de última generación.
📅 Decisión clave en julio de 2025: La FID (Decisión Final de Inversión) es el punto de inflexión. Si el fallo es positivo, el MKII entra en acción. Si no, el caso queda en pausa.
🛢️ Capacidad de almacenamiento: Va a poder contener 148 mil metros cúbicos de GNL. Eso mejora el tiempo de carga y da autonomía para esperar ventanas de exportación sin frenar la producción.
🤝 Cooperación entre buques: El MKII no reemplaza al Hilli. Se complementan. Juntos generan sinergia operativa, lo que se traduce en más eficiencia para cargar y despachar buques metaneros desde la costa argentina.
⚙️ Innovación técnica: A diferencia de otros barcos donde las bandas de licuefacción están en la cubierta, acá se insertan dentro del casco. Menos exposición, más estabilidad y mejor uso del espacio. Una jugada de ingeniería fina.

Conclusiones finales
La incorporación del MKII marca una nueva etapa en el desarrollo del GNL en Argentina. Ya no se trata de demostrar que se puede, sino de escalar, planificar en grande y posicionarse como jugador global. El FLNG ya no es una rareza: es parte del sistema.
Pero para que todo eso funcione, el entorno tiene que estar a la altura. Hace falta infraestructura nueva (ese gasoducto no se va a construir solo), decisiones políticas firmes y una mirada estratégica de largo plazo.
El MKII no viene a improvisar. Viene a empujar un modelo. Si el expediente se cierra con un sí en julio de 2025, se abre un capítulo nuevo en la historia del gas argentino.
La sociedad
El proyecto tiene como eje central a la empresa Souther Energy, que será la responsable de la comercialización del GNL. Esta compañia está compuesto por PAE (30%), YPF (25%), Pampa (20%), Harbour Energy (15%), que aportan el gas, y Golar (10%), que prestará los buques de licuefacción.







