El pasado sábado 26 de julio, la Ruta Nacional 151, cerca de la localidad rionegrina de Catriel, se tiñó de tragedia. Un fatal accidente en el kilómetro 921, en el paraje conocido como La Escondida y a pocos metros del acceso al yacimiento petrolero Entre Lomas, cobró la vida de cuatro integrantes de una misma familia: Susana Mirta Rojas (62), Milagros Abigail Segura (20), Maikol Fabián Monzón (19) y Luz Aranza Ibarra (7).
El suceso, que encontró a un Volkswagen Gol en colisión frontal con un camión Mercedes Benz en medio de una intensa tormenta de nieve, puso nuevamente en el centro del debate el estado calamitoso de una de las vías más transitadas y estratégicas para el desarrollo de Vaca Muerta.

La conmoción por el incidente motivó una fuerte reacción de la comunidad. El Frente de Acción Vecinal de Catriel organizó un "abrazo simbólico" en el acceso a la ciudad, junto a vecinos de 25 de Mayo, de donde eran oriundas las víctimas, para exigir obras urgentes y mayor seguridad vial. En ese contexto, la intendenta de Catriel, Daniela Salzotto, alzó su voz para reclamar al Estado nacional y advertir sobre las graves implicancias que la situación de la Ruta 151 tiene para la actividad de Vaca Muerta.
El grito de Catriel: "Sin rutas no habrá Vaca Muerta"
Salzotto no dudó en calificar a la Ruta 151 como una "trampa mortal". La intendenta envió un contundente mensaje a la Nación, afirmando: "Si no hay rutas, no habrá Vaca Muerta", una declaración que busca poner de manifiesto la dependencia directa entre la infraestructura vial y la operatividad del yacimiento. La jefa comunal reveló que ya se comunicó con el gobernador Alberto Weretilneck y con Enzo Fullone de Vialidad Nacional en Río Negro, quién se comprometió a escalar el reclamo ante las autoridades en Buenos Aires.

Además subrayó que la lucha por el arreglo de esta ruta se extiende por más de una década, con reclamos desatendidos por gobiernos anteriores. La intendenta recalcó que el intenso tránsito de vehículos pesados, característico de la actividad petrolera, agrava el deterioro de la calzada, lo que convierte cada viaje en un riesgo latente. La provincia de Río Negro, por su parte, también expresó su frustración ante la negligencia nacional en el mantenimiento de la ruta y anunció acciones legales contra el Estado por el abandono de esta arteria crucial.
La Ruta 151: una arteria vital pero olvidada de Vaca Muerta
La 151 constituye un cordón umbilical para la actividad en Vaca Muerta. Por ella transita un volumen constante y pesado de camiones que transportan insumos vitales para la explotación no convencional: arena, agua, productos químicos y equipos especializados. Además, es la vía principal para el traslado de personal que trabaja en los yacimientos, incluyendo a la gran cantidad de operarios que residen en Catriel y sus alrededores. La precariedad de su estado, con baches, deformaciones en la calzada y señalización deficiente, no solo pone en riesgo la vida de miles de personas a diario, sino que también representa un cuello de botella para la logística y la eficiencia de las operaciones petroleras.
El accidente del sábado, ocurrido en medio de una tormenta de nieve, expone la vulnerabilidad de esta infraestructura ante condiciones climáticas adversas. La falta de mantenimiento adecuado multiplica los riesgos, transformando situaciones meteorológicas complejas en escenarios de altísima peligrosidad. El deterioro de la ruta no solo afecta la seguridad vial, sino que también genera sobrecostos operativos para las empresas, demoras en el transporte de insumos y personal, y un desgaste constante de los vehículos que transitan por ella.

La situación de la Ruta 151 encarna una profunda contradicción en el desarrollo de Vaca Muerta. Por un lado, se proyecta como una de las reservas energéticas más grandes del mundo, atrayendo inversiones multimillonarias y prometiendo un futuro de prosperidad para el país. Por otro lado, las rutas que sustentan esta megaindustria, como la 151, exhiben un estado de deterioro crítico, una muestra de la falta de inversión y previsión en infraestructura básica. La seguridad de los trabajadores del sector, de los transportistas y de toda la comunidad que transita estas vías queda relegada.







