Vaca Muerta, la segunda reserva más grande de gas no convencional del mundo, impulsa la proyección económica para el país y la provincia de Neuquén, y es uno de los posibles proveedores mundiales de hidrocarburos. Sin embargo, las posibilidades de exportación por el momento son limitadas.
Con los proyectos de GNL en Río Negro, donde PAE e YPF avanzan con sus terminales, lo que resta definir son los clientes para la producción neuquina. En este sentido, y reforzando la idea de potenciar la industria petrolera de la región, uno de los posibles destinos es India, un país que hasta el momento se abastece principalmente del carbón para la generación eléctrica.
Según publicó el Diario de la Energía la demanda interna de gas natural en el país asiático se duplicará para 2040. Sin embargo, la producción doméstica resultará insuficiente, lo que llevará a India a una mayor dependencia de las importaciones, particularmente de gas natural licuado (GNL).
La búsqueda de nuevos socios comerciales por parte de India representa una oportunidad para nuevos actores en el mercado global de GNL, como Argentina, que desarrolló y potenció su capacidad de producción de shale y ahora debe avanzar en la infraestructura para poder evacuar y distribuir.
Panorama asiático
Un estudio de Rystad Energy proyecta que el consumo de gas natural en India se incrementará de 65.000 millones de metros cúbicos en 2023 a 113.700 en 2040, impulsado por dos factores claves: el crecimiento demográfico y desarrollo industrial, que aumentan las necesidades energéticas del país, y la transición hacia energías más limpias, donde el gas se posiciona como una alternativa al carbón.
Este aumento responde al compromiso de India con un modelo energético más sostenible, aunque la proporción de gas en el mix energético sigue siendo limitada, actualmente en torno al 2%. En el corto plazo, este país ha logrado incrementar su producción de gas en un 51% desde 2020, alcanzando los 36,7 Bcm en 2025, pero esta cifra aún está lejos de cubrir su demanda proyectada.

Cabe recordar que India sigue dependiendo significativamente del carbón para la generación eléctrica. Las recientes olas de calor han forzado un aumento temporal en el consumo de carbón y GNL, lo que muestra la dificultad de abandonar las fuentes convencionales en el corto plazo.
De hecho, se espera que la energía generada con carbón continúe dominando al menos hasta 2040, salvo que futuras políticas públicas favorezcan la sustitución progresiva del carbón por gas o la aplicación de un esquema de tarificación del carbono.
Demanda industrial de GNL
Un sector fundamental para la demanda de gas en India es la industria de fertilizantes, especialmente en la producción de urea, que depende en gran medida del gas natural como insumo principal. La seguridad alimentaria es una prioridad para el gobierno, que mantiene subsidios a la producción de urea, asegurando así una demanda constante de gas, incluso ante las fluctuaciones de precios.
En 2023, este país generó 30 millones de toneladas de urea, mientras que la demanda nacional alcanzó los 35 millones de toneladas, lo que indica un significativo potencial de crecimiento en este sector para los próximos años. Además, se anticipa que la capacidad de refinación aumente hasta 335 Mtpa para 2030, con ampliaciones estratégicas cerca de las terminales de GNL para mejorar la logística.
El sector del gas natural comprimido (GNC) también está experimentando un rápido crecimiento, con la red de estaciones de GNC ampliándose más de cinco veces desde 2015, alcanzando 5,710 puntos de abastecimiento en 2023. Asimismo, las conexiones de gas natural canalizado (GNP) superan ya los 12 millones y se espera que se extiendan por casi todo el país tras las últimas rondas de licitación.







