A pesar de los avances en la producción de Vaca Muerta, el gas proveniente de la formación no convencional todavía no logra cubrir la demanda energética de las provincias del Noroeste Argentino (NOA). La situación responde a una serie de obras pendientes y sin terminar que limitan la llegada del fluido. Para satisfacer plenamente el consumo en la región, se necesitaría inyectar no menos de 19 millones de metros cúbicos desde los nuevos nodos que conectan la red desde la provincia de Córdoba hacia el norte.
El principal obstáculo en el camino del gas lo presenta el Gasoducto Norte revertido, una obra de gran relevancia estratégica para el país. Este ducto, que ahora transporta gas del sur al norte, solo puede transportar un volumen máximo de 15 millones de metros cúbicos a la región del NOA. La diferencia entre la demanda y la capacidad de transporte crea un cuello de botella que impide que el volumen requerido de 19 millones de metros cúbicos alcance su destino.
Obras que marcan el ritmo de la llegada del gas
La limitación en el caudal de gas que llega a las provincias del norte se debe a trabajos de infraestructura que aún aguardan su finalización. El Gasoducto Norte revertido no puede alcanzar su capacidad máxima de transporte porque faltan terminar obras en las plantas compresoras de Ferreyra, Deán Funes, Lavalle y Lumbreras. Estas instalaciones son vitales para aumentar la presión del gas y asegurar un flujo constante y suficiente a lo largo de los miles de kilómetros del ducto.
Las obras pendientes resultan necesarias para permitir que un volumen de gas superior al actual alcance el centro del país desde Neuquén, y desde allí, continúe su camino hacia el norte. La finalización de estas plantas compresoras desbloquearía la capacidad total de la infraestructura, permitiendo que el gas de Vaca Muerta, cuyo potencial de producción continúa en expansión, llegue a los hogares e industrias de provincias como Salta, Jujuy y Tucumán, entre otras.
Un proyecto estratégico en plena ejecución
La reversión del Gasoducto Norte se posiciona como uno de los proyectos de infraestructura más importantes del país, con una inversión significativa. Esta obra permite cambiar el sentido de flujo del gas que históricamente se importaba de Bolivia. Su finalización completa asegurará la soberanía energética de Argentina, sustituyendo las importaciones y utilizando el gas neuquino para cubrir la demanda interna, un objetivo que resulta clave para el equilibrio fiscal y el desarrollo industrial.
El trabajo en las plantas compresoras se convierte en el último tramo de un plan que busca consolidar a Vaca Muerta como el motor del suministro energético nacional. El avance en la producción en la cuenca, con récords de extracción, requiere que la infraestructura de transporte acompañe ese ritmo de crecimiento. La situación actual subraya que la disponibilidad de gas en el punto de origen no es el problema, sino la capacidad para moverlo a través de la vasta red de gasoductos del país.







