Hay una pregunta que sobrevuela cada vez que se habla de récords de producción en Vaca Muerta: ¿a quién le llega ese crecimiento? El secretario del Interior de Neuquén, Gustavo Coatz, la respondió sin rodeos durante una entrevista radial este miércoles: el objetivo del gobierno de Rolando Figueroa es que los recursos del petróleo derramen sobre toda la provincia, no solo sobre las ciudades grandes o la zona de la cuenca.
"Monetizar Vaca Muerta es usar los recursos para que toda la provincia crezca y que, cuando este recurso ya no esté más, Neuquén quede bien parada", afirmó Coatz.
La gestión actual, según el funcionario, llegó con el mandato de "ordenar el estado y achicar desigualdades históricas". En ese marco, Coatz defendió la decisión política de priorizar obras en pequeñas localidades del norte neuquino, zonas que históricamente quedaron al margen del crecimiento que se concentraba en el Gran Neuquén y en los enclaves petroleros.
"Ya no es más un solo lugar el que crece y los demás miran", planteó, y graficó la desigualdad con un ejemplo concreto: "Hay lugares donde un gimnasio es natural porque hace generaciones que lo tienen. En otras comunidades nunca pudieron acceder a eso."
La lectura política detrás de esa frase es clara: el boom de Vaca Muerta genera una ventana de oportunidad para saldar deudas de infraestructura, conectividad, educación y desarrollo económico que se acumularon durante décadas en comunidades alejadas del circuito petrolero.
Uno de los pasajes más llamativos de la entrevista fue la interpretación que Coatz hizo del aumento en los pedidos de obras y servicios por parte de la ciudadanía. Lejos de leerlo como una presión incómoda, lo celebró: "La gente pide más porque empieza a creer."
La lógica es la de un círculo virtuoso: cuando el Estado cumple con compromisos en territorios que antes sentían que no existían para la gestión provincial, la demanda se activa. La gente que nunca esperó nada empieza a exigir lo que le corresponde. Para el funcionario, eso es una señal de salud democrática, no de conflicto.
Rutas, bioceánico y turismo: la apuesta para el día después
Buena parte del argumento de Coatz giró en torno a una pregunta incómoda que el sector energético suele esquivar: ¿qué pasa cuando Vaca Muerta se acabe? La respuesta del gobierno neuquino pasa por diversificar la base económica antes de que eso ocurra.
En ese esquema, las inversiones en rutas y conectividad tienen un rol estratégico doble: hoy facilitan la operación hidrocarburífera, pero mañana posicionan a Neuquén como hub logístico y turístico. El corredor bioceánico a través del paso Pichachén, con integración a la región chilena del Biobío, aparece como una de las apuestas de largo plazo.

El turismo también figura en el plan. Coatz destacó el trabajo conjunto entre municipios y comisiones de fomento en los consejos de turismo provinciales, donde se desarrollan proyectos de cartelería, senderos, turismo religioso, gastronomía y producción local. Son economías pequeñas, pero que pueden sostener comunidades cuando el ciclo petrolero decline.
La cuenta pendiente
El discurso de Coatz sintetiza una tensión que Neuquén arrastra hace décadas: una provincia con recursos naturales extraordinarios y brechas de desarrollo persistentes entre sus regiones. El norte neuquino, la cordillera, los valles alejados de la cuenca tienen realidades muy distintas a las de Añelo o Neuquén capital.
El desafío de la gestión Figueroa, en palabras de su propio secretario del Interior, es usar el ciclo de bonanza de Vaca Muerta para cerrar esa brecha antes de que el recurso se agote. No es una tarea fácil, y los tiempos no sobran: las proyecciones de producción marcan récords hoy, pero los yacimientos de shale tienen horizontes finitos.
La pregunta que seguirá flotando es si la voluntad política alcanzará para transformar la renta petrolera en infraestructura, diversificación y capacidades distribuidas en todo el territorio. Por ahora, el gobierno neuquino dice que sí. Y la gente, según Coatz, empieza a creerle.







