Donald Trump tomó una decisión que no tiene precedentes en la historia del comercio marítimo internacional. El presidente de los Estados Unidos anunció este lunes que su país reinstaurará el bloqueo sobre Irán y se autoproclamó "guardián del estrecho de Ormuz", el paso de apenas 33 kilómetros de ancho por el que circulaba, antes del conflicto, cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. La novedad más disruptiva del anuncio no es el bloqueo en sí sino lo que viene atado a él: a partir de ahora, los barcos que quieran transitar el estrecho bajo protección estadounidense deberán pagar una tasa del 20% sobre el valor de su carga. "Es una cuestión de justicia", escribió Trump en Truth Social.
El anuncio llega en el peor momento posible para los mercados energéticos. El petróleo registró este lunes su mayor alza diaria desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, con el Brent cerrando a 83,80 dólares el barril -un salto del 9,59%- y el WTI trepando un 9,42% hasta 78,14 dólares. La sola perspectiva de una nueva restricción al tráfico en el estrecho fue suficiente para que los mercados reaccionaran con una volatilidad que no se veía desde los picos de abril, cuando el crudo llegó a rozar los 126 dólares.
El bloqueo que vuelve
El bloqueo que Trump reinstauró no es exactamente el mismo que rigió entre abril y fines de mayo. En esa primera etapa, la Armada estadounidense impidió el tráfico desde y hacia los puertos iraníes mientras Washington y Teherán intercambiaban ataques de una magnitud sin precedentes desde el inicio del conflicto. El alto el fuego de 60 días firmado el 17 de junio había abierto una ventana de relativa calma, con el acuerdo estipulando que Irán garantizaría el paso seguro de los buques comerciales. Ese compromiso nunca se cumplió del todo.

En la madrugada del domingo al lunes, la Guardia Revolucionaria iraní detuvo dos barcos en el estrecho, mientras las fuerzas estadounidenses respondieron con una nueva ronda de bombardeos contra sistemas de defensa aérea, radares costeros y capacidades de misiles y drones iraníes. Irán, por su parte, reivindicó ataques contra bases estadounidenses en Baréin, Jordania, Kuwait y Omán. El acuerdo de junio, en la práctica, dejó de existir.
El nuevo bloqueo que anunció Trump tiene un alcance más acotado que el de abril: solo impedirá el ingreso o la salida de buques iraníes o clientes iraníes, mientras que el resto del tráfico comercial tendrá paso libre, aunque pagando. "Todos los demás países tendrán un uso justo y abierto del estrecho", aclaró el mandatario, sin precisar qué mecanismo recaudará la tasa ni cómo se implementará en la práctica.
Irán no acepta el nuevo esquema
La respuesta de Teherán fue inmediata y contundente. El ejército iraní advirtió a los países del Golfo que cualquier cooperación con Estados Unidos en el manejo del estrecho sería considerada un acto de guerra. Los Guardianes de la Revolución acusaron a Washington de poner en peligro el suministro global de energía al interferir en la vía marítima y reafirmaron que Irán seguirá ejerciendo su soberanía sobre la zona. Un alto asesor del líder supremo Alí Jamenei fue más directo todavía en su advertencia: "El estrecho de Ormuz vale más que decenas de bombas atómicas".
La tensión también se extendió a Baréin, donde las defensas aéreas del país interceptaron y destruyeron varios ataques iraníes con misiles y drones. Arabia Saudita, por su parte, reportó haber repelido misiles hutíes en la mayor escalada en Yemen desde 2022, en lo que parece ser una extensión del conflicto hacia múltiples frentes simultáneos.

Lo que significa para el petróleo argentino
Cada nueva escalada en Ormuz tiene una lectura directa para Vaca Muerta. El barril por encima de los 78 dólares mejora sustancialmente la ecuación financiera de los proyectos en la Cuenca Neuquina, donde el break-even de un pozo nuevo ronda los 40 dólares. Más importante todavía, la interrupción del flujo de GNL desde el Golfo Pérsico -que antes del conflicto representaba el 20% del suministro mundial del combustible- abre ventanas de demanda que los proyectos de gas natural licuado argentinos, Southern Energy y Argentina LNG, están posicionados para aprovechar si logran completar su infraestructura en los plazos previstos.







