Un aumento sin precedentes en el tránsito de camiones por las rutas petroleras, impulsado por la intensa actividad en Vaca Muerta y la reciente decisión de YPF de priorizar la arena entrerriana, genera una creciente preocupación por un posible colapso vial. La falta de inversión en infraestructura carretera y la lentitud en la ejecución de obras agudizan un panorama donde la capacidad logística se tensiona al máximo.
Las rutas de Neuquén experimentan una circulación vehicular sin precedentes, con un promedio diario de 1.300 camiones durante el mes de marzo. Esta cifra duplica prácticamente el volumen registrado en el mismo período de 2024, cuando se contabilizaron alrededor de 700 unidades. El incremento exponencial responde directamente al ritmo sostenido de la actividad en Vaca Muerta, donde actualmente operan 13 sets de fractura que promedian unas 2.000 etapas mensuales. Cada una de estas etapas requiere aproximadamente 230 toneladas de arena, elevando el consumo mensual total por encima de las 460.000 toneladas.
Este elevado requerimiento de arena tensiona no solo la capacidad de las plantas de procesamiento existentes, sino también la red logística encargada de vincular estas instalaciones con los puntos de consumo en Añelo, corazón de la actividad hidrocarburífera. En este contexto, la estrategia adoptada por YPF, responsable de la mitad del consumo de arena en Vaca Muerta, introduce un factor adicional de presión. La empresa estatal decidió adquirir exclusivamente arena extraída en Entre Ríos, lo que inevitablemente incrementará el flujo de camiones a través de las ya congestionadas rutas locales. Hasta el mes anterior, la compañía cubría cerca del 60% de sus necesidades con arena proveniente de Río Negro y Chubut, recursos que ahora serán reemplazados por material transportado desde la provincia del litoral, a más de 1.200 kilómetros de distancia.
Horacio Marín, CEO y presidente de YPF, justificó la medida en el IEFA Forum, argumentando que pruebas técnicas y reportes de campo evidenciaron una menor eficiencia de la arena rionegrina, principalmente debido a su bajo índice de redondez, elevado contenido de finos, menor resistencia a la presión de cierre y deficiente distribución granulométrica. Estas características obligan a la petrolera a un mayor uso de químicos y provocan una reducción en la conductividad del proppant a largo plazo, anulando la ventaja de su menor costo inicial.
En marzo pasaron 1300 camiones
por día por las rutas de Neuquén
En contraste, la arena entrerriana, de origen fluvial, presenta una mineralogía más estable con mayor proporción de cuarzo puro y menor presencia de arcillas, además de ofrecer mejores propiedades de redondez y una superior resistencia mecánica. Estas ventajas competitivas motivaron la decisión de YPF, a pesar del significativo aumento en los costos de flete, que se elevaron de 63.000 a 85.000 pesos por tonelada. La empresa también ofreció contratos "take or pay" a los transportistas para asegurar el suministro.
La nueva logística de la estatal generó un desequilibrio en el mercado sectorial, dejando a los proveedores tradicionales de arena entrerriana sin unidades de transporte disponibles. Otras operadoras enfrentan ahora un mercado logístico tensionado y con escasa disponibilidad. Sin embargo, la mayor preocupación radica en el agravamiento de la problemática vial en Vaca Muerta. El potencial de desarrollo de la formación no convencional se ve amenazado no por factores geológicos, económicos o financieros, sino por la insuficiencia de las vías de acceso y la inminente saturación logística. La imposibilidad de asegurar el suministro de arena en tiempo y forma podría obligar a las operadoras a desacelerar sus actividades de fractura hidráulica.
La escasez de camiones, choferes y talleres especializados proyecta un panorama poco alentador, donde la capacidad de transporte difícilmente se expandirá en el corto plazo. La construcción de un corredor ferroviario que conecte las canteras entrerrianas con la Cuenca Neuquina demandará varios años para su concreción. Asimismo, los planes de ampliación de nodos intermedios como Chichinales o Fernández Oro, en Río Negro, permanecen en la etapa de planificación, sin ofrecer soluciones inmediatas a la creciente crisis vial que se cierne sobre la principal provincia productora de hidrocarburos del país.







