Tras meses de gestiones intensas, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, logró destrabar el conflicto que había paralizado la duplicación de calzada en las rutas provinciales 7 y 51. La obra, considerada estratégica para la región por su importancia en el desarrollo hidrocarburífero y productivo, había quedado detenida por falta de financiamiento luego de que el gobierno nacional decidiera discontinuarla hace un año.
El acta de reinicio de los trabajos fue firmada recientemente entre la Dirección Provincial de Vialidad y la Unión Transitoria de Empresas (UTE) encargada de la construcción. Según informó el gobierno provincial, el objetivo es culminar la obra en 2025, con un plazo de ejecución de siete meses para las tareas más inmediatas.
Una obra clave que había quedado en el limbo
Hace un año, los usuarios de estas rutas se enfrentaron a la frustración de ver el proyecto paralizado. Las quejas se multiplicaron al observar el desmantelamiento del obrador y el retiro de maquinarias. Estas vías, fundamentales para conectar la capital provincial con localidades como Centenario, Vista Alegre y San Patricio del Chañar, además de zonas productivas como Vaca Muerta, habían quedado incompletas, generando demoras, accidentes y un intenso malestar entre la ciudadanía.
El tramo de 8.5 kilómetros entre la rotonda de Centenario y el empalme de las rutas 7 y 51 estaba avanzado en un 90% al momento de la paralización, mientras que se habían completado 27.5 kilómetros en la ruta 51. Sin embargo, la falta de avances posteriores significó un retroceso en la mejora de la infraestructura vial.
Una de las principales decisiones del gobernador Figueroa, al comienzo de su mandato, fue buscar las soluciones pertinentes para avanzar con esta obra vial. Las gestiones implicaron un complejo traspaso de la jurisdicción nacional a la provincial, así como la obtención de financiamiento para garantizar su continuidad.
“Asumimos el compromiso de culminar este proyecto clave para Neuquén en el menor tiempo posible. Es una respuesta a los reclamos de la ciudadanía y un paso fundamental para el desarrollo de nuestra región”, destacó Figueroa.
Impacto económico y social
La finalización de estas rutas no solo mejorará la seguridad y el tiempo de traslado de los usuarios, sino que también fortalecerá la competitividad de los sectores frutícola e hidrocarburífero, pilares de la economía provincial. Las rutas 7 y 51 forman parte de un corredor vial estratégico que conecta a Neuquén con los principales yacimientos de Vaca Muerta y zonas de producción clave.
Con la obra encaminada, se espera que el 2025 marque un antes y un después en la infraestructura vial de Neuquén, facilitando la integración regional y mejorando la calidad de vida de sus habitantes.







