Río Negro cerró julio con un salto del 9% en su recaudación respecto de junio, hasta los 82.330 millones de pesos, según el informe mensual de la Agencia de Recaudación Tributaria provincial. Fue el mejor mes para las arcas rionegrinas desde marzo y la comparación interanual quedó cómodamente por encima de la inflación con una aumento de 43,45%, contra el 33,5% del índice de precios.
El dato invita a una lectura en espejo con Neuquén, la otra provincia patagónica que también difundió esta semana su informe de recaudación de julio, pero con una estructura fiscal radicalmente distinta: mientras Río Negro se apoya en el consumo y la actividad económica, Neuquén sigue dependiendo, ante todo, de las regalías hidrocarburíferas.
El impuesto a los Ingresos Brutos, atado al consumo y a la actividad económica provincial, fue el gran responsable del repunte: aportó 63.986 millones de pesos, el 77,71% del total recaudado en julio, y tuvo su mejor mes desde que se tiene registro para ese tributo. En lo que va del año, esa proporción promedia el 73%, lo que confirma que Ingresos Brutos es, con diferencia, el principal sostén fiscal de la provincia.
El resto se completó con Sellos (6.494 millones, aunque con una caída mensual del 10,8%), Automotor (6.153 millones) e Inmobiliario (2.046 millones), además de 3.649 millones de otros tributos. En el acumulado del año, Río Negro lleva recaudados 550.398 millones de pesos, con julio como uno de los tres meses —junto a enero y febrero— que superaron la barrera de los 80.000 millones.
El contraste con Neuquén: todo pasa por el petróleo
La comparación con Neuquén expone dos modelos fiscales opuestos dentro de la misma región. La provincia vecina recaudó en julio 721.661 millones de pesos —casi nueve veces más que Río Negro—, pero con una composición muy distinta: las regalías hidrocarburíferas explicaron más del 50% del total, con 373.945 millones de pesos, pese a una caída mensual del 11,6% asociada al retroceso del precio del Brent desde los picos de la primavera boreal. Dentro de esas regalías, el petróleo aportó el 73,4%.
Los impuestos provinciales —el equivalente a lo que en Río Negro representa el grueso de la recaudación— sumaron 229.669 millones en Neuquén, con Ingresos Brutos explicando el 87,4% de ese rubro. Es decir: incluso dentro de su propia recaudación tributaria "no petrolera", Neuquén también se apoya mayoritariamente en Ingresos Brutos, aunque ese rubro representa apenas un tercio del total provincial, contra más de tres cuartos en el caso rionegrino.
Dos velocidades, un mismo contexto regional
El crecimiento interanual de ambas provincias corre parejo —43,45% en Río Negro, un guarismo similar al 40% que crecieron las regalías neuquinas en términos interanuales—, pero la lógica detrás de cada número es distinta. Río Negro crece porque crece el consumo y la actividad económica; Neuquén crece, sobre todo, porque crece la producción de petróleo y gas de Vaca Muerta, con junio como techo histórico (648.114 barriles diarios) y un precio internacional que, aun retrocediendo desde los máximos de abril y mayo, todavía cotiza muy por encima de los 65 dólares presupuestados por la provincia.
Esa diferencia estructural no es un dato menor a la hora de pensar la sustentabilidad fiscal de cada distrito: Río Negro depende de variables más estables y previsibles —consumo, actividad, inflación—, mientras que Neuquén queda expuesto a la volatilidad del mercado internacional de crudo y a las decisiones de producción de las operadoras. En un escenario de precios a la baja, como el que ya empezó a sentirse en julio, esa asimetría podría acentuarse en los próximos meses.







