Hay un número que lo resume todo: 900.000 barriles por día. Esa es la marca que Argentina podría alcanzar en 2026, según las proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), y que convertiría a este año en el más productivo de la historia petrolera del país. No sería un récord ajustado ni circunstancial: superaría en un 11% el anterior máximo histórico, registrado hace casi tres décadas, en 1998, pero también se espera que un salto exportador.
El informe anticipa que la producción total de crudo podría llegar a 54,5 millones de metros cúbicos durante el año, unos 939.000 barriles por día, un crecimiento del 16% respecto a 2025. Y el protagonista es uno solo: Vaca Muerta. Ya hubo varios récords, falta para hacer historia pero hay señales y en abril el país quedó al borde de los 900 mil barriles diarios: fueron 893 mil barriles por día.
De acuerdo a la Bolsa de Comercio de Rosario el crecimiento productivo está asociado a la transformación que atravesó el sector en los últimos diez años con el desarrollo de shale, algo precedentes en la historia energética argentina. En 2015, el petróleo no convencional representaba menos del 5% de la producción nacional. En 2020, había trepado a menos del 25%. Hoy, en lo que va de 2026, ya explica más del 70% del crudo que se extrae en el país.

Vaca Muerta es el motor de ese salto. Lo que comenzó como un proyecto experimental en la cuenca Neuquina se convirtió, en poco más de una década, en el corazón del sistema hidrocarburífero argentino que lleva a que la producción crezca año a año. En 2025 saltó un 9,2% respecto a 2024, con el promedio diario pasando de 700.000 a más de 790.000 barriles. Ahora, según la BCR, ese ritmo no solo se sostiene sino que se acelera, casi duplicando el último periodo con un 16%.
El convencional cede, el no convencional avanza
El crecimiento de Vaca Muerta no oculta una realidad paralela: el petróleo convencional está en retroceso estructural. Para 2026 se espera una caída del 4% respecto al año anterior. Si la comparación se extiende a una década, la merma llega al 41% respecto a 2016; y al 57% si se mira desde 2006.

Sin embargo, ese retroceso queda más que compensado. El no convencional proyecta un crecimiento de casi el 28% en 2026, y el resultado neto es una producción total que prácticamente duplica la de hace diez años.
El gas: otro récord, aunque más discreto
El panorama gasífero es diferente pero igualmente positivo. En el primer trimestre de 2026, la producción total de gas se ubicó un 1% por debajo de 2025. La razón: la caída de casi el 10% en el gas convencional no logró ser compensada del todo por el avance del no convencional, que creció un 4,8% interanual y ya representa el 65% del gas argentino.

Pese a eso, los analistas de la BCR proyectan que 2026 cerrará como el segundo mejor año de producción gasífera en dos décadas. No es un récord, pero es un resultado sólido en un contexto en el que la Cuenca Neuquina sigue creciendo mientras la Cuenca Austral y el Golfo San Jorge muestran retrocesos.
Un hito con raíces neuquinas
El récord que se viene es neuquino. La cuenca Neuquina es el motor indiscutido de este momento histórico, y Vaca Muerta su epicentro. Lo que hace una década era promesa hoy es realidad concreta: la segunda mayor reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo está redefiniendo el lugar de Argentina en el mapa energético global.
El 2026 todavía no terminó. Pero los números apuntan a que, cuando llegue diciembre, el país habrá cerrado el mejor año petrolero de su historia.







