En 2015, Neuquén era casi invisible en el mapa exportador argentino. Representaba apenas el 0,25% de las ventas externas del país, un número tan pequeño que difícilmente aparecía en los análisis del comercio exterior nacional. Once años después, ese número es 8,7%. La provincia se multiplicó por más de 30 veces en una sola década y se convirtió en la tercera provincia exportadora de la Argentina, detrás de Buenos Aires y Santa Fe, según el informe de intercambio comercial del primer semestre de 2026 elaborado por el Centro de Estrategias Internacionales de Gobiernos y Organizaciones (CIG) de la Universidad Austral.
El documento, que analiza la transformación del comercio exterior argentino desde una perspectiva territorial, califica a Neuquén como "la transformación más abrupta" del mapa exportador nacional. En el primer semestre de 2026, la provincia generó exportaciones por 4.283 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 84,5%, el más alto de todas las provincias argentinas. El 98,2% de esas exportaciones correspondió a combustibles y energía, con el petróleo crudo como producto central.
Lo que explica el salto
La respuesta es tan obvia como contundente: Vaca Muerta. El desarrollo del no convencional neuquino transformó a una provincia que exportaba productos agropecuarios y algunos minerales en el principal polo energético del país. El índice de cantidades exportadas de combustibles y energía que construye el informe lo ilustra con precisión: en 2016, ese índice estaba en 26,3. En el primer semestre de 2026 llegó a 100,7, superando por primera vez el nivel base de 2004. Es un crecimiento de casi cuatro veces en una década que no tiene comparación con ningún otro sector de la economía argentina.
Ese crecimiento no es solo neuquino. Arrastra a toda la Patagonia, que en el primer semestre de 2026 alcanzó exportaciones por 8.783 millones de dólares y concentró el 17,8% del total nacional, contra el 14,8% que tenía en 2025. La región que históricamente vivía a la sombra de la Pampa húmeda se consolida como el segundo polo exportador del país.
El reverso del mapa
Mientras Neuquén escala posiciones, las provincias que históricamente lideraban el comercio exterior argentino pierden peso relativo. Santa Fe pasó del 24,2% de las exportaciones nacionales en 2015 al 18,7% en 2026. Córdoba cayó del 15,6% al 11,9%. Ninguna de las dos redujo sus exportaciones en términos absolutos, sino que el crecimiento de Neuquén y la Patagonia fue tan veloz que achicó su participación relativa en el total.
El informe de la Universidad Austral lee ese desplazamiento como una señal de cambio estructural en la economía argentina. Por primera vez en décadas, el centro de gravedad del comercio exterior se está corriendo desde la llanura pampeana hacia la Patagonia, impulsado por la energía y, en menor medida, por la minería del NOA y Cuyo.
Lo que viene
El 8,7% que la provincia representa hoy todavía no incorpora el impacto pleno de los proyectos que están en construcción o en etapa de aprobación. El VMOS conectará la cuenca con el Atlántico y habilitará exportaciones de crudo a una escala que hoy no es posible. Argentina LNG convertirá al gas de la cuenca en un producto exportable a los mercados globales. El RIGI acumula proyectos por decenas de miles de millones de dólares que van a multiplicar la producción en los próximos años.
Si esos proyectos se materializan en los plazos previstos, la participación de Neuquén en las exportaciones nacionales tiene margen para seguir creciendo. La pregunta que el propio informe deja abierta es si ese crecimiento va a traducirse solo en más barriles exportados o también en empresas, tecnología y conocimiento que se queden en el territorio. Ese es el desafío de la próxima etapa, y es el que va a determinar si la transformación más abrupta del mapa exportador argentino termina siendo también una transformación estructural de la economía neuquina.







