Vista Energy formalizó ayer la presentación de su solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para el desarrollo de Bandurria Norte, un bloque de 26.500 acres en Vaca Muerta operado por la compañía con el 100% de participación. La inversión prevista para el proyecto asciende a USD 5.800 millones.
El dato que distingue a esta presentación de otras adhesiones al RIGI es el punto de partida: Bandurria Norte hoy no cuenta con pozos en producción, y sería el primer desarrollo de Vista por fuera de su hub operativo actual. En otras palabras, no se trata de expandir un área ya en marcha, sino de poner en producción un bloque completamente nuevo dentro del portafolio de la compañía.
El plan contempla la perforación y completación de 332 pozos nuevos, con el objetivo de alcanzar una producción aproximada de 50.000 barriles equivalentes de petróleo por día (boe/d). A eso se suma una batería con capacidad para procesar unos 40.000 barriles de petróleo, una estación compresora, y la construcción de oleoductos y gasoductos para sostener el tratamiento y transporte de la producción.
La solicitud llega en un momento de consolidación para la compañía, que se posicionó como el principal productor independiente de petróleo y el mayor exportador de crudo del país. Según los datos que la propia empresa difundió junto al anuncio, Vista ya invirtió cerca de US$ 7.000 millones en la Argentina, produce más de 160.000 boe/d y exporta más del 70% de su producción de petróleo.
El contexto: una carpeta de RIGI que no para de sumar nombres
La presentación de Vista se suma a un momento de fuerte movimiento alrededor del régimen. Apenas unos días atrás, el Gobierno formalizó la adhesión de Rincón de Aranda, el proyecto de Pampa Energía por US$ 4.521 millones en la misma cuenca, con lo cual el RIGI ya acumula 20 proyectos aprobados por más de US$ 43.500 millones. Con Bandurria Norte, y otras 21 iniciativas todavía bajo análisis del Comité Evaluador, Vaca Muerta vuelve a confirmarse como uno de los principales imanes de inversión del régimen, con dos de sus mayores operadores —estatal uno, privado el otro— corriendo en paralelo para asegurarse un lugar en el esquema de beneficios.







