Abril fue el mes en que las regalías petroleras hicieron lo que la coparticipación nacional ya no puede: sostener las cuentas de Neuquén. El gobierno de Rolando Figueroa embolsó 577.754 millones de pesos durante ese mes, y el 53% provino de regalías hidrocarburíferas. Más de 252.000 millones correspondieron solo a petróleo, con un aumento del 50% respecto a marzo. El número no responde a un boom productivo ni a un salto cambiario: responde a una guerra que está del otro lado del mundo pero que se siente directamente en las arcas neuquinas.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán en el Estrecho de Ormuz empujó el Brent por encima de los 100 dólares por barril, con una evolución acumulada en 2026 de casi el 66%. Algunos cargamentos físicos llegaron a negociarse cerca de los 150 dólares ante la desesperación de importadores asiáticos por conseguir petróleo fuera del Golfo. En ese contexto, el crudo Medanito comenzó a negociarse con premio sobre el Brent, algo históricamente inusual para el petróleo argentino. Para una provincia cuya ecuación fiscal depende en buena medida del precio del crudo, ese dato importa más que cualquier otro.
El reverso del primer trimestre
El salto de abril no llegó solo. Llegó después de tres meses en que el equilibrio fiscal de Figueroa se sostuvo con márgenes cada vez más ajustados. El primer trimestre de 2026 cerró con superávit, pero con un resultado financiero de 65.234 millones de pesos, menor en términos nominales y reales al del mismo período del año anterior. Los gastos corrientes crecieron al ritmo de la inflación, la recaudación propia no acompañó en igual medida y la coparticipación nacional siguió cayendo: Neuquén acumula siete meses consecutivos de baja real en las transferencias automáticas del gobierno nacional, con mermas del 8,1% en enero, el 7,4% en febrero y el 5,6% en marzo.
En ese contexto, la inversión en obra pública fue la que movió la balanza durante el verano. En los primeros tres meses del año, la provincia destinó 147.824 millones de pesos a Inversión Real Directa, un aumento interanual del 144%. Figueroa apostó a diferenciarse de la política del gobierno nacional y siguió empujando la obra pública como señal de gestión, aunque el margen para hacerlo dependía de que algo mejorara en los ingresos. Ese algo fue el precio del petróleo.
Lo que las regalías financian
La estructura fiscal de Neuquén es singular en el mapa argentino. Las transferencias nacionales representan apenas entre el 16 y el 19% de los ingresos totales provinciales, mientras que el 46% proviene de regalías y el 36% de recaudación propia. Eso le da a la provincia un grado de autonomía que pocas jurisdicciones del país pueden mostrar, pero también una exposición directa a variables que están fuera de su control: el precio del barril, el tipo de cambio y los volúmenes de producción.

En abril, esas tres variables jugaron de manera dispar. El precio fue el motor del salto. La producción y el tipo de cambio se mantuvieron estables, sin aportar ni restar al resultado. Fue el Brent por encima de los 100 dólares el que explicó prácticamente todo el incremento. Desde la gobernación lo reconocen con matices: "Ahora todos ven el aumento de las regalías, pero nadie dijo nada cuando el barril cayó a 55 dólares", señalaron fuentes provinciales, recordando que en 2025 las regalías petroleras quedaron unos 100.000 millones de pesos por debajo de lo proyectado precisamente por la caída del precio internacional.
Un presupuesto que ya quedó corto
El gobierno de Neuquén armó su presupuesto 2026 con una base conservadora: 55 dólares boca de pozo, equivalente a un barril de referencia de 63 dólares, lo que implicaba una caída del 23% respecto al año anterior. El razonamiento era prudente dada la volatilidad de 2025. Pero lo que nadie anticipaba era que el conflicto en Medio Oriente iba a empujar el crudo a superar los 100 dólares apenas en las primeras semanas de mayo. El presupuesto conservador quedó rápidamente desactualizado hacia arriba, lo que abre un margen fiscal que Figueroa elige administrar con cautela antes que celebrar.
La advertencia de fondo es clara: la misma geopolítica que hoy infla el precio puede revertirse tan rápido como una negociación de paz o una reapertura del Estrecho. Neuquén sabe por experiencia propia lo que cuesta depender de un número que se fija en el otro extremo del planeta.
El nuevo mapa fiscal que se viene
Más allá del resultado de abril, la provincia también trabaja en rediseñar la arquitectura de sus ingresos para el mediano plazo. El ministro de Energía Gustavo Medele presentó en Houston, durante la Offshore Technology Conference, un esquema de regalías diferenciadas por proyecto que aplicará en la licitación de 15 áreas de Gas y Petróleo del Neuquén, con adjudicación prevista para el 19 de agosto. La idea es que las empresas puedan ofertar regalías en una banda de entre el 13% y el 17% según la productividad del bloque, la cercanía al hub y el tipo de producto esperado. No más una tasa fija para todo: cada proyecto con sus condiciones.

Y Figueroa también anunció cifras concretas sobre lo que el RIGI ya deja en las arcas provinciales. Solo a partir de tres proyectos recientemente presentados bajo el régimen, Neuquén recibirá 726 millones de dólares en regalías en cuatro años, más 250 millones por Ingresos Brutos y 300 millones adicionales por la participación de GyP. El total suma 1.300 millones de dólares en cuatro años, contra un costo de apenas 3,5 millones en coparticipación de Ganancias por el beneficio impositivo que el RIGI otorga a las empresas.
Vaca Muerta pagó las cuentas de abril. Y según los números que se acumulan en carpeta, tiene mucho más por pagar.







