La comparación ya no sorprende en los foros del sector, pero cuando la hace la country manager de Chevron en Argentina tiene un peso específico distinto. Ana Simonato participó este martes del AmCham Summit 2026 en Buenos Aires y puso sobre la mesa una lectura que sintetiza la posición de la compañía frente a Vaca Muerta: la geología está fuera de discusión, pero el futuro del desarrollo depende de variables que están por encima de la roca.
"El potencial de Vaca Muerta es tan bueno como muchos de los yacimientos que tenemos en Estados Unidos, comparables en productividad", afirmó Simonato. En foros anteriores la ejecutiva fue contundente al señalar que en varios aspectos la roca neuquina incluso supera al Permian, aunque también reconoció que la diferencia decisiva está en la escala. Mientras la formación estadounidense abarca 75 millones de acres frente a los 8 millones neuquinos, lleva más de dos décadas de desarrollo intensivo y construyó un ecosistema financiero y operativo que le permite multiplicar perforaciones con costos más bajos.
Para Simonato, el camino de Vaca Muerta hacia ese nivel de madurez pasa por una variable que define el resto: la competitividad. "La clave va a estar siempre en la competitividad, y eso va a posicionar a la Argentina en el largo plazo en el sector energético", sostuvo. En la ecuación incluye: reducir costos, ganar escala y seguir construyendo infraestructura son.
La estrategia de Chevron en ese sentido es trasladar a la Argentina los aprendizajes acumulados en el Permian y otras cuencas no convencionales del portafolio global. "Nuestra estrategia es adoptar las lecciones aprendidas del portafolio global y aplicarlas de manera local y rápida en Argentina", explicó. El CEO global de la compañía, Mike Wirth, había anticipado esa lógica en el CERAWeek de marzo, cuando mencionó que Chevron reubicó a sus activos en Argentina dentro del mismo departamento que gestiona el Permian y el Bakken, lo que implica circulación directa de tecnología, capital humano y mejores prácticas entre esas cuencas.
Lo que miran antes de invertir
Más allá del potencial geológico, Simonato fue precisa sobre qué condiciones evalúa Chevron antes de comprometer capital a largo plazo. "La previsibilidad es central. Cualquier inversión a largo plazo mira el libre movimiento de capital, la disponibilidad de divisas y el respeto de los marcos contractuales", afirmó. Y agregó un punto que resuena especialmente en el contexto actual: "Vaca Muerta se puede ver espectacular, pero lo que necesitamos garantizarle a nuestros inversores es que hay un marco jurídico y de estabilidad y previsibilidad a largo plazo para esas inversiones."
En ese esquema, el RIGI aparece como una herramienta que apunta exactamente a cubrir esa demanda: estabilidad fiscal por 30 años, reducción de impuestos y libre disponibilidad de divisas generadas por exportaciones. Para una empresa que toma decisiones en horizontes de décadas, ese marco importa tanto como la calidad de la roca.
Un panel que habló con una sola voz
Simonato compartió panel con Juan Martín Bulgheroni, de Pan American Energy, y Fernando Bonnet, de Central Puerto, y los tres coincidieron en que Argentina atraviesa un momento de oportunidad real en el sector energético. Bulgheroni puso en perspectiva el cambio estructural del gas: "Pasamos de la falta a una abundancia de gas", dijo, y advirtió que el desafío ahora es monetizar ese recurso a través de proyectos exportadores. Bonnet, cuya empresa acaba de desembarcar en Vaca Muerta con la compra de Patagonia Energy, representó la señal más concreta de que el interés por la cuenca excede al círculo tradicional de operadoras petroleras.
El mensaje que dejó el panel fue coherente con el que viene circulando en los grandes foros del sector desde el CERAWeek hasta el AmCham: la Argentina tiene los recursos, tiene proyectos concretos y tiene un marco regulatorio que avanza en la dirección correcta. Lo que sigue dependiendo de variables que no se resuelven de un día para otro es la confianza sostenida en el tiempo, la infraestructura que acompaña el crecimiento y la escala que convierte a Vaca Muerta en un actor de peso en el mapa energético global.







