El Grupo Argentino de Proveedores Petroleros (GAPP) cerró el 2025 con un diagnóstico claro: la cadena de valor industrial energética atraviesa un estancamiento persistente. Si bien el relevamiento del último trimestre muestra una leve mejoría respecto al periodo anterior, la contracción de la actividad todavía marca el ritmo de las pequeñas y medianas empresas del sector.
El peso de la capacidad ociosa
La realidad operativa de las socias del GAPP evidencia el bache actual. Actualmente, más del 65% de las firmas mantiene al menos un 25% de su estructura productiva sin utilizar. Los datos del informe desglosan esta situación:
- 51% de las empresas registra una capacidad ociosa media (entre el 25% y 50%).
- 16% de las plantas reporta niveles de desaprovechamiento altos o muy altos.
- Solo un 9% opera a plena capacidad en el contexto actual.
Empleo bajo presión
Aunque las pymes intentan preservar sus capacidades técnicas y el capital humano, la falta de tracción económica ya impacta en las planillas salariales. Durante el último trimestre, el 31% de las compañías redujo su personal, mientras que un 19% recortó turnos o jornadas laborales. La prudencia domina la toma de decisiones: el 70% de las firmas canceló o postergó la incorporación de nuevos trabajadores.
La tensión en la cadena de pagos
La relación comercial con las operadoras y grandes empresas de servicios también suma complicaciones. El informe del GAPP revela que solo el 39% de los proveedores percibe un cumplimiento correcto en los plazos de negociación.
En cuanto a los contratos, el escenario es adverso:
- El 47% de las pymes aceptó revisiones de montos bajo condiciones desventajosas.
- El 14% de las empresas no logró actualizar sus valores de ninguna manera.
"El sector sostiene su estructura operativa con esfuerzo, enfrentando demoras en los pagos y negociaciones complejas, pero con la mirada fija en el cambio de ciclo".
Expectativas 2026: el factor RIGI y Vaca Muerta Oil Sur
A pesar del presente complejo, el optimismo de cara al próximo año se mantiene firme. El 60% de los empresarios se declara expectante o altamente optimista sobre el futuro económico del país, mientras que un 37% mantiene una postura moderada. Solo un 3% manifiesta preocupación real por el impacto del mercado en su empresa para 2026.
Este cambio de ánimo se apoya en tres pilares estratégicos que prometen reactivar la demanda de servicios industriales:
- La implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
- El avance del oleoducto y la terminal exportadora Vaca Muerta Oil Sur.
- Los proyectos de Gas Natural Licuado (GNL).
De esta manera, el sector proveedor de Vaca Muerta resiste el cierre de un 2025 difícil, apostando a que los grandes proyectos de infraestructura transformen el actual estancamiento en un nuevo proceso de expansión productiva.







