La velocidad que tomó el desarrollo de Vaca Muerta, con oleoductos clave como el Vaca Muerta Oil Sur, ampliaciones de gasoductos troncales e incipientes proyectos de GNL, generó un escenario de máxima exigencia para las empresas de ingeniería y construcción.
En el Energy Day organizado por EconoJournal, ejecutivos del sector plantearon cuáles son los principales desafíos para mantener el momentum inversor. Pablo Brottier (SACDE), Alejo Calcagno (Techint) y Alejandro Pérez Carrega (Contreras) coincidieron en que la superposición de grandes obras, la migración a modelos de inversión 100% privados y la escasez de mano de obra especializada representan el principal freno potencial para el shale argentino.
El desafío inmediato: talento y formación
El cuello de botella más crítico planteado por los tres referentes se centra en el recurso humano calificado.
Alejandro Pérez Carrega, gerente de Operaciones de Contreras, advirtió que la disponibilidad de personal escasea, un problema que se profundiza con el avance de grandes iniciativas mineras que compiten por los mismos perfiles en la región. El ejecutivo de Contreras, empresa que inicia obras asociadas al proyecto de GNL Southern Energy, subrayó que los programas de formación y las escuelas de soldadura resultan esenciales para sostener el ritmo de construcción.
Pablo Brottier, director ejecutivo de SACDE, quien confirmó el cierre mecánico del Oleoducto Vaca Muerta Sur (440 kilómetros soldados en 150 días), asegura que el principal desafío, ahora que el país demostró ser capaz de ejecutar obras de gran envergadura, es “cuidar esos procesos: entrenar gente, sumar tecnología y desarrollar proveedores”.
Presión de plazos y financiamiento privado
El director de SACDE, empresa que también encara la ampliación del sistema Perito Moreno de TGS, puso el foco en la exigencia de los nuevos modelos de financiamiento. Brottier destacó que esta obra de TGS "es la primera gran iniciativa cien por ciento privada y va a riesgo", diseñada para entregar 14 millones de m³ diarios adicionales de gas para el invierno de 2027.
"La obra no se puede atrasar porque los bancos y los accionistas esperan su retorno desde el día siguiente de la habilitación”, expresó.
El proyecto demandará cerca de 2.000 trabajadores y evidencia un cambio de paradigma: las constructoras deben responder a plazos financieros rígidos y no solo operativos, elevando el riesgo y la necesidad de eficiencia.
Innovación y colaboración como solución
Desde Techint, Alejo Calcagno, director de Operaciones para la región Sur, destacó la ganancia en productividad obtenida en obras recientes. El ejecutivo, cuya empresa logró un récord de 175 soldaduras diarias en el Vaca Muerta Sur, señaló que la incorporación de tecnología es la clave para la eficiencia:
- Soldadura automática y doble junta.
- Uso de drones e impresión 3D.
- Digitalización en inspección.
Calcagno anticipó que el primer semestre del año próximo estará "cargado de definiciones" por la amplia agenda que Techint maneja, que incluye la ampliación de Oldelval (Duplicar Norte), más proyectos de GNL (YPF, Pluspetrol) y gasoductos asociados.
Por su parte, Pérez Carrega remarcó que la colaboración entre empresas es un camino ineludible para superar los obstáculos logísticos y de recursos: “Cuando nos sentamos a repensar procesos y compartir aprendizajes, los tiempos bajan drásticamente. La construcción tiene un margen importante para mejorar, y el asociativismo va a ser clave”, concluyó.
Vaca Muerta vive un "triple milagro" de salto tecnológico, inversión conjunta en infraestructura y financiamiento puro, pero sostenerlo depende de resolver las urgencias en la base de la pirámide constructiva.







